La Guardia Civil denunció el uso de lazos en cuatro ocasiones y liberó a una corza atrapada

El Seprona detuvo a cautro furtivos en el 2006 y tramitó 44 denuncias por caza nocturna

El único delito ecológico llevado al juzgado atañe a una mortadad de truchas en Cacabelos

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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La lucha contra el furtivismo en el Bierzo se saldó el año pasado con cuatro cazadores detenidos y 44 denuncias por caza nocturna tramitadas por los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. La patrulla de Fabero, que tiene bajo su jurisdicción importantes zonas de caza como la Reserva Nacional de Los Ancares, efectuó las cuatro detenciones por furtivismo, según confirmaron fuentes del Seprona, aunque sus compañeros de Ponferrada -donde hay destacados cuatro agentes desde hace tres años- también acabaron deteniendo a un cazador por tenencia ilícita de armas, después de sorprenderle en una cacería nocturna con un arma corta sin licencia en su vehículo. Las infracciones a la Ley de Caza volvieron a mantener especialmente ocupadas a las dos patrullas bercianas del Seprona. Además de las 44 denuncias por cacerías nocturnas, los agentes contabilizador otro medio centenar de incumplimientos de la ley menos graves, según el balance facilitado por la Guardia Civil. Los agentes también tramitaron cuatro denuncias por usar lazos para cazar jabalíes, algo prohibido en la Ley de Conservación y Protección de Flora y Fauna. Los especialistas medioambientales de la Guardia Civil llegaron a encontrar a una corza atrapada en uno de los lazos. La única denuncia por delito ecológico que terminó en los juzgados el pasado año no tuvo nada que ver con la caza, sin embargo. Los agentes denunciaron a una empresa constructora, contratada por la Confederación Hidrográfica del Norte para realizar obras en las márgenes del Cúa, por su presunta responsabilidad en la mortadad de truchas detectada a mediados de septiembre. El Seprona contabilizó casi dos centenares de peces muertos por falta de oxígeno, después de que se produjera un embalsamiento de agua. El caso está pendiente de resolución en el juzgados de Ponferrada. Se da la circunstancia de que hace cinco años, el Ayuntamiento de Cacabelos tuvo que pagar 30.000 euros por vertidos en el río. El Seprona también elevó 53 denuncias por infracciones a la normativa de Aguas, la mayor parte de ellas por vertidos tóxicos de canteras de pizarra y talleres, y por construcciones en la zona de policía y servidumbre de ríos, lagos y lagunas. También en el 2006, denunciaron una infracción a la Ley de Espacios Naturales por un vertido de basura en Los Ancares. Las dos patrullas del Seprona en el Bierzo cuentan con ocho agentes que cubren un territorio de seis mil kilómetros cuadrados.

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