| Crónica | Un paseo por la Ferial del Libro |
Rajoy se queda con 'la Pepa'
El presidente del PP recorre la plaza de Fernando Miranda repartiendo abrazos y recibe de regalo un fácsimil de la Constitución de 1812, de la Segunda República y un texto franquista
A Mariano Rajoy no le pareció oportuno tomarse un vino en la plaza de Fernando Miranda en un día en el que han muerto al menos cinco personas por el derrumbe de un edificio en Palencia, y decidió recorrer la Feria del Libro Antiguo sin entrar en los bares. Y en la feria se encontró con «la Pepa». «La Pepa», como saben los entendidos, no es una mujer, sino el nombre popular que se dio a la Constitución de 1812- la primera que tuvo España mientras guerreaba contra los invasores franceses- y el propietario de la librería ponferradina Cajón de Sastre, que se llama Adolfo Suárez como el primer presidente de la democracia, no dudó en regalarle un facsímil de la primera edición de un texto que inauguró el constitucionalismo español. En el paquete de regalo iba otro ejemplar -más controvertido para un hombre que considera que la Ley de la Memoria Histórica no es un tema que preocupe a los españoles- de la Constitución de la Segunda República, con la bandera tricolor en la portada. Y otro librillo más, que sin ser una Constitución propiamente dicha, se le parece y que lleva por título Veintiséis puntos del Estado Español , publicado en el primer año de victoria de Franco sobre la República, o lo que es lo mismo, en 1940. Así que Rajoy, que no ve banderas preconstitucionales en las manifestaciones que convoca el PP, se vio a sí mismo con un librillo en la mano donde resaltaba, como en un pasaporte antiguo, el águila, el yugo y las flechas falangistas. Con semejante ensalada ideológica en las manos, el líder de la oposición, antiguo registrador de la propiedad en Villafranca del Bierzo antes de hacer carrera en la política, no perdió mucho tiempo hojeando los regalos. Saludó a Suárez, y al concejal de Cultura, Manuel Rodríguez, le dio los libros a una asistente y siguió repartiendo besos, y abrazos, firmando autógrafos y posando para las fotos con niños en brazos, durante el resto de su recorrido por el recinto ferial. Después de someterse a las preguntas de los ciudadanos en TVE, Rajoy -«ahora preguntas de los medios», había dicho, socarrón, en la carpa instalada en los terrenos de la antigua montaña de carbón, cuando terminó su intervención rodeado de cargos públicos, candidatos y simpatizantes del PP- se encontró en su salsa saludando a los ponferradinos que le abordaban en la plaza de Fernando Miranda, y no tuvo ocasión de detenerse a mirar ningún libro más en los expositores del ferial. Talante y talento de Zapatero Pero lo mejor quedaba para el final. No levantaba más de un metro del suelo, no tenía más de cuatro o cinco años de edad, pero ya conocía los méritos del presidente del Gobierno. «Zapatero no tiene talento», le espetó el niño al líder de la oposición cuando abandonaba la plaza de Fernando Miranda para marcharse de Ponferrada. Y Rajoy, y toda su comitiva, no tuvieron más remedio que reir la ocurrencia a mandíbula batiente.