Estanga se inmortaliza en Villarrubín

El alcalde de Oencia aprovecha una obra de la Junta en una zona de recreo para darse un homenaje al inscribir su efigie en el monumento dedicado al águila que corona la reforma

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R. Arias - ponferrada
Ponferrada

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En el pequeño pueblo de Villarrubín, casi en la frontera con Galicia, no quedan niños. Así que las escuelas se han convertido hace ya mucho tiempo en un monumento al éxodo y a la despoblación generalizada de las aldeas del Bierzo Suroeste. Pero en ningún caso el viejo colegio fantasma alcanzará la resonancia que el alcalde de Oencia acaba de otorgar una vez más, gracias a su proverbial extravagancia, al águila de yeso que desde hace algunas semanas contempla con la mirada fija el antiguo edificio de enseñanza. No tanto por la muy controvertida calidad estética del enorme pájaro con sus alas semidesplegadas, sino por el medallón de bronce que con su efigie y su nombre de batalla mediática -«Alcalde rockero»- se inscribe bajo el pedestal que sostiene a la rapaz. El problema es que el monumento que el popular José Estanga Rebollal se ha autoerigido forma parte de los trabajos de acondicionamiento de la plaza de las Escuelas de Villarrrubín como nuevo espacio de recreo. Una obra financiada con 50.000 euros procedentes de la Junta de Castilla y León. La oposición socialista ha visto rápido en el común egocentrismo que exhibe el regidor -en su peligroso flirteo con las armas de fuego, con la caza, con la música y con los votos- una buena oportunidad para poner de nuevo en entredicho su autoritarismo y su desprecio de los cauces democráticos a la hora de emprender cualquier obra. Los concejales del PSOE, Antonio Rodríguez y José Manuel Barreiro, de hecho, explicaron ayer que no conocían la existencia del proyecto de la plaza de Villarrubín hasta que observaron el cartel anunciador de la Junta. Los dos ediles creen que el autohomenaje que Estanga se ha otorgado en Villarrubín pone de relieve cuál es la dimensión de su ego y de su «megalomanía». Pero lo que delata, más allá, es qué como esta intervención pueden existir muchas otras que se realizan sin conocimiento o control público alguno del proyecto o de la subvención correspondiente. A juicio de los socialistas, la difusión del nuevo episodio de los dislates del alcalde servirá probablemente para que trascienda cuál es su verdadera personalidad y forma de proceder en la gestión, rayana con el fraude, aseguran. Quienes conocen bien a Estanga están seguros, en cambio, de que el primer edil estará encantado con volverse a convertir en el centro de los comentarios de los medios y no digamos ya si la controversia le coloca en algún espacio de radio o televisión a escala nacional. En Villarrubín, donde los canales televisivos no se sintonizan se imaginan, sus habitantes o ejercen de gallegos ideales o les preocupan otras cuestiones mucho más banales relacionadas con el monolito. «Yo lo que creo es que el águila está mal orientada, porque va contra la montaña», recapacita un vecino al recabar el periodista su parecer sobre la polémica. «La obra está bien, pero hace poco servicio. La gente es mayor y cuesta subir», sostiene otro. Una mujer es mucho más franca: «A mí en cosas de política no me meta». Por cierto, si el visitante perdido no conoce físicamente a Estanga y no se fija bien en la efigie, podría acabar preguntándose qué es lo que pinta Stevie Wonder en Villarrubín.

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