La caída de la construcción reduce los beneficios y los gastos crecen ante la subida del carburante
El sector de la pizarra se resigna a cubrir sólo costes hasta el 2010
Apical teme el cierre de algunas empresas y propone reducir producción para salvar la situación
La crisis general y especialmente del sector de la construcción ha golpeado también a las pizarreras que, según apuntó el presidente de la Asociación de Pizarristas de Castilla y León (Apical), Alberto Bayo, tendrán ahora como objetivo no tanto los beneficios sino aguantar el tirón, reducir la producción y cubrir los costes. «Los beneficios se van reduciendo y estamos ya en el límite. Ahora de lo que se trata en el sector no es de ganar dinero sino de aguantar», explicó Bayo, quien insistió que el principal problema que tiene la pizarra es el de la subida de los carburantes y otros factores que están condicionando notablemente los costos de producción. Desde Apical temen el cierre de alguna de la treintena de empresas que forman el sector en la provincia, ubicadas principalmente en el Bierzo y La Cabrera y del que dependen más de 2.500 trabajadores. A este respecto, Bayo puntualizó que en España la crisis es más acentuada que en el resto de países y que, «afortunadamente», el sector depende en un 90% del mercado exterior, aunque reconoció que a nivel de construcción el parón también está empezando a notarse en el extranjero. Intentar mantener el empleo Por otro lado, el presidente de Apical informó que han mantenido conversaciones con la asociación gallega para decidir qué medidas tomar para afrontar de la mejor forma posible la situación y, señaló, «una de las soluciones sería reducir la producción al máximo, lo justo que tengamos pedido de cada cliente y cuando vuelvan tiempos mejores retomer el ritmo». El problema, reconoció Bayo, es que reducir producción implica necesitar menos trabajadores, aunque subrayó que «el acuerdo al que hemos llegado con los gallegos es intentar por todos los medios no despedir a ningún trabajador, aguantar al máximo y esperar que la crisis no se prolongue». La situación que atraviesa el sector también ha afectado a las horas extras, que han sido desterradas del día a día de las canteras. «Ni sábados ni jornadas que se hacían por un pedido extra», afirmó.