Santa Marina de Torre celebra su segundo encuentro de campaneros con veinticuatro participantes
Uno de los participantes durante la realización de su repique
Como recoge el dicho popular leonés «las campanas y el pendón del pueblo son», la localidad de Santa Marina de Torre volvió ayer a hacer suyos estos dos emblemas en la celebración del segundo encuentro de campaneros, que en esta edición contó con veinticuatro participantes llegados de diversos puntos de la geografía leonesa y berciana, Zamora y hasta uno de Majadahonda (Madrid). Tras una tromba de agua que obligó al centenar de asistentes a refugiarse en el pórtico de la iglesia, el «toque a nubes» del campanero Pedro Delgado hizo que escampara y el encuentro pudiera continuar sin la incómoda lluvia. Todos los campaneros, entre los que no faltaron los representantes de Santa Marina, realizaron sus repiques -unos con la técnica de la cuerda y otros con los palos- de fiesta, misa mayor, alborada, Santa Bárbara, a muerto o «tente nublao». Aunque el oficio de campanero está en peligro de extinción, no faltaron a la cita algunos «tocadores» jóvenes, como es el caso de Blas Cubelos, de Campo, quien reconoció que su afición le viene de pequeño, «de ver tocar a gente mayor del pueblo, me gustaba escaparme al campanario para ver como lo hacía». Tras la exhibición, más de 400 personas participaron en una comida popular en la nave del pueblo, en la zona conocida como la escombrera. A continuación bailaron el pendón del pueblo -con un mástil de diez metros y el paño en colores rojo y verde con bordados dorados entre las franjas-. No faltaron los juegos populares y el baile con chifla y tamboril de Antonio Blanco, de San Andrés de las Puentes.