La compañía vidriera no renovará a 40 eventuales y echará a otros 30 indefinidos hasta enero
La crisis en la construcción obliga a Vitro Cristalglass a reducir 70 empleos
La parte social se encontró ayer ya con reacciones de profundo malestar en la plantilla
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La crisis en el sector de la construcción, del que depende básicamente la actividad de Vitro Cristalglass, se dejará sentir de inmediato en las factorías bercianas de la multinacional vidriera mexicana. Setenta trabajadores de los más de 600 que se ocupan en la filial española de Vitro causarán baja antes del mes de enero. La parte social ya ha recibido la propuesta de la compañía para tratar de no provocar una situación que resulte traumática de una parte para los propios trabajadores y de otra para el porvenir de las plantas de transformación de Camponaraya y de La Rozada (Villadecanes-Toral). La primera medida será no renovar a unos 40 operarios que en estos momentos se encontraban con contratos eventuales en las fábricas. Y de otra parte se pretende rescindir la relación laboral con otros treinta empleados con contratos indefinidos. En estos casos existe predisposición por parte de la empresa para buscar salidas a través jubilaciones parciales o compensaciones económicas. Además, Vitro ofrece la posibilidad de recolocaciones en las nuevas instalaciones que Cristalglass ha puesto en marcha, eso sí, en París. De todas estas cuestiones los responsables del comité de empresa empezaron a informar ayer a la plantilla en asambleas. Pero la falta de documentos por escrito por parte de la empresa, en los que se garantice de alguna manera que no ajustes no se repetirán sucesivamente a los largo del 2009, levantó ya un profundo malestar y recelo entre los asalariados. El responsable de Comunicación de Vitro Cristalglass, Alberto Gómez, explicó a este periódico que los ajustes son los «imprescindibles» y que están orientados todos ellos a garantizar una salida airosa de la crisis para la empresa. «Lo mismo que en su día incrementamos la plantilla porque así lo exigía el mercado, ahora tenemos que recortar porque la caída de la construcción es estrepitosa», argumentó. Gómez, no obstante, dejó bien claro que Vitro Cristalglass apuesta sin paliativos por sus factorías en la comarca. «Vamos a ir haciéndolo paulatinamente», apostilló sobre el ajuste. Los trabajadores no lo tienen tan claro.