Publicado por
CÉSAR GAVELA
León

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EL BIERZO ha ganado las elecciones gallegas, cuando parecía que iba a perderlas. Y no las ha ganado porque Alberto Núñez Feijóo vaya a ser el nuevo presidente, sino porque no estará en su gobierno el BNG. El nacionalismo gallego, tan radical y extraño al sentir de la gran mayoría de los ciudadanos, tan insistente y estrepitoso, tan bailarín y antiespañol, ha sido derrotado con determinación. Sobre todo en las grandes ciudades, que es donde más duele. De este modo, el inventado sueño de Breogán tendrá que esperar cuatro años. O muchos más. Porque el pueblo gallego -“más consciente y participativo que nunca-” se cargó un proyecto de gobierno que era mucho más nacionalista que socialdemócrata. Una tentativa que apenas duró cuatro años.

Touriño y sus gentes se olvidaron de que todo nacionalismo es, en el fondo, de derechas por mucho que se predique marxista, popular o revolucionario. Y ello porque su mensaje siempre es de privilegios, de soberanías, de secesiones, de diferencias, de ocultación de banderas, de negación de la historia. O de inmersiones lingüísticas, tan inconstitucionales ellas.

Ese discurso agresivo e irreal ha quedado muy lastimado para largo tiempo en Galicia. Su derrota, cruel e inesperada, descoloca a las fuerzas identitarias, que no por ello dejan de tenerse por progresistas. Pero lo que más nos importa a los bercianos, y al resto de los leoneses, es que el fracaso del surrealista noviazgo del PSG y el BNG frena en seco la sandez ahistórica de buscar una futura incorporación del Bierzo a Galicia. Porque ése es uno de los delirios del BNG, que también quería para su imperio de votos decrecientes, diversos municipios de Asturias y de Zamora. Y no debemos olvidar que con la derrota del BNG también se despeja el futuro de la diócesis de Astorga, cuyas parroquias orensanas -”que llevan mil quinientos años en esa demarcación-” eran pretendidas por el sector cristiano del independentismo galaico.

El Bierzo es León, no Galicia. Más de mil años siendo León, que no está mal. Ahora bien, el Bierzo tiene una zona rural que es de cultura gallega. Por eso, y como es lógico, la defensa del idioma y de la cultura gallegas en esas zonas -“y en más, incluso, porque el saber no debe tener límites-” continuará siendo apoyada por los gobiernos de Galicia y de Castilla y León. Porque una cosa es la cultura y otra el dislate expansionista, al que tan grato era don Anxo Quintana, que se ha ganado la ruina política desde su extremismo proverbial. Gran dolor.

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