Elegía en El Toralín
La Gaveta | césar gavela
E sta vez el disgusto no fue tan grande. La decepción llegó armoniosa, como un presagio que se cumple. Porque el gol que marcó el Jaén en el Toralín lo dejaba todo al borde del abismo. Y el puntual abismo llegó. Pacífico, apenas cruel. Fue un gol que tuvo idéntico sabor letal que el segundo del Alicante hace un año. Anuncio de tragedia. Uno piensa en el triste papel del Alicante en segunda y concluye: seguro que la Deportiva se habría mantenido. Porque tiene afición y dinero, lo que no tenía ese proyecto hueco del Alicante. Habríamos aprendido la lección del año en segunda. Cuando no se reforzó el equipo con ambición y se esfumó algo que parece muy difícil volver a vivir.
El camino es continuar. ¿Merece la pena el esfuerzo? Probablemente. Pero ojalá sea para subir y mantenerse. Porque, si no, el precio es demasiado caro para tan parca renta. Ponferrada debe ser la ciudad número 70 de España en habitantes y no le correspondería estar en segunda división, en términos demográficos. Pero se está ahí. Lo que prueba que el fútbol tiene un buen escenario en Ponferrada. Es algo que gusta, que emociona. Y la afición es extraordinaria.
Es bueno que esa pasión dure, si hace feliz a las personas. Pero sería conveniente, también, que se compartiera con otras vivencias. Que el fútbol cohabitara con empeños colectivos que no dependan de un árbitro, de un gol, de un infortunio. Que permitan crecer, que no sean competitivos. La ciudad tiene que encontrar otras empresas para canalizar esa energía en la que, en el fondo, subyace un orgullo legítimo: ser alguien en el contexto de España. Que los 135.000 bercianos se expresen y suenen más en un país de 47 millones de habitantes. No es fácil, porque sólo uno de cada 350 españoles es berciano. Pero hay que intentarlo.
Ponferrada debe buscar ese afán de todos que fuera reconocido allende la urbe. Una labor que nunca decepcione, donde no haya ascensos ni descensos. ¿Cuál? Pues acaso hacer cada uno lo que pueda porque la ciudad sea cada día más cordial, más culta, cívica y hermosa, solidaria y universal. Y eso se puede abordar desde infinitas maneras. Cada uno que encuentre la suya. Tampoco es tan difícil. Y ya subirá la Deportiva.