Los vecinos de Langre dicen que el pueblo se sigue hundiendo
Satisfacción por la sentencia que condena a Umisa por las grietas en las casas, aunque creen que el fallo tardó mucho
En Langre, las grietas en las casas son visibles.
En el pueblo de Langre (Berlanga del Bierzo) acogieron con satisfacción ayer la sentencia de la Audiencia Provincial de León, que dictamina que los dueños de la empresa minera que sacaron el carbón en el subsuelo es la culpable del agrietamiento de sus casas. Los vecinos son unánimes a la hora de hacer una valoración y concluyen que la Justicia tendría que ser mucho más rápida para realmente hacer Justicia y resarcir los daños que han sufrido. En relación con los 750.000 euros que tendrá que abonar el grupo minero Alonso por los daños en unas cuarenta edificaciones y la iglesia del pueblo, creen que no salda en su totalidad las pérdidas. Y ello, porque, según dicen, el pueblo sigue repisando después de tantos años.
Secundino Alonso Gundín es un vecino de Langre jubilado, con 34 años de mina. Ayer decía que ya iba siendo hora de que la Justicia se pronunciara. «Hay gente que quedó por el camino, la gente que se fue y no pudo ver nada más que los daños en sus casas», lamenta. En junio de este mismo año tuvieron que seguir haciendo reparaciones en la casa porque, por ejemplo, hubo otra grieta importante en la cocina. «Esto tardará en repisar, aunque ya no es tanto como antes, pero el problema sigue», añade. Su versión es compartida por otro vecinos consultados ayer por este diario, como por ejemplo Ángela Alonso.
Lo que más apena a los vecinos es que, además de los destrozos en las casas y la demora en el tiempo en los tribunales, es que el pueblo haya perdido su población porque las fuentes se secaron. «Me alegro mucho por la sentencia. Este pueblo era muy rico de carbón, pero para ellos, y a nosotros nos quitaron el agua y la salud», resumía una vecina. Los beneficiarios por la sentencia creen que deberían de pagarse intereses de demora. Estiman que el coste de los arreglos de las casas no son lo mismo hace catorce años que ahora. «Estamos contentos porque se ha hecho Justicia, aunque, ¿después de quince años es justa una sentencia?», se preguntaba la hija de un afectado.