El informe de correlación de la eléctrica no casa con los calendarios
La acusación formada por Endesa y el Ministerio Fiscal trató de probar ayer el delito continuado de estafa desde el año 1996. Una argumentación que tuvo entre sus testigos a Belén Trigales, responsable del laboratorio de análisis de la central berciana de Compostilla. La ingeniera química aseguró que, tras conocer la denuncia de los hechos por parte de Jorge Cuellas y otros representantes de Seyma, se inició una investigación y la elaboración de un informe en el que, con los datos propios de Endesa, se relacionaron las entregas con más de un 2% de humedad higroscópica -”un «parámetro irrelevante», pero que denota que «no se completó el proceso y se cambiaron las muestras después del secado del carbón», en la fase en la que trabajaron los acusados-”, con las empresas suministradoras y los calendarios laborales en los que se fijaba qué persona estaba en cada puesto. «Coincidían las empresas y la intervención de Belarmino y José Luis en los análisis», aseguró.
Pero esta correlación no coincidía en los 99 registros atribuidos a José Luis Pérez, ni en otros imputados a Belarmino Pérez, como desvelaron sus respectivos letrados. Trigales argumentó que la fecha fijada era «la de entrada de los camiones» y que la actuación de los acusados se producía «dos días laborales después».
Trigales no supo decir por qué otra de las empresas citada en el informe interno con una supuesta estafa de 1,4 millones, Hermanos Campomanes, no ha sido denunciada por Endesa.