Reportaje | Roberto Arias
Patatas calientes para Santiago Rodríguez
El nuevo secretario comarcal del PSOE se enfrenta hoy a su primera ejecutiva con asuntos muy candentes
Santiago Rodríguez no es un político que haga mucho ruido. Desbancó al PP de una alcaldía como la de Vega de Espinareda tradicionalmente popular sin demasiados fuegos de artificio políticos y en poco tiempo se ha colocado al frente del PSOE en la comarca con muchos peldaños aún por escalar en su carrera. Su talante tranquilo y mesurado se pondrá sin embargo a prueba desde hoy mismo en la primera ejecutiva que celebrará desde la constitución hace algo más de tres semanas en Bembibre. En época de magostos nadie diría que Rodríguez es de los que se descomponen con las castañas recién salidas del tambor. Pero en el tambor socialista también se recuecen patatas ardientes y su tratamiento se escrutará no sólo desde el propio interior del partido sino desde fuera. Al margen de la protocolaria integración de las comisiones de trabajo y la llamada al cierre de filas, Rodríguez y su equipo analizarán en la reunión las declaraciones del alcalde de Castropodame, Julio Anta, anunciando su posible baja del partido por las discrepancias con la labor tanto de la dirección provincial como de su extensión en la comarca. Incluso poniendo en tela de juicio la idoneidad de los planes anticrisis del Ejecutivo Zapatero para los municipios, sobre todo los más pequeños. Rodríguez, que habló con Anta 48 horas después de sus declaraciones y conoció algunos matices que no trascendieron a los medios, parece dispuesto a escarmentarlo en un signo que puede resultar un aviso a navegantes en la marejada, que por mucho que se pretenda solapar, azota el PSOE berciano. Iguales, pero distintos. La decisión sobre Castropodame, sin embargo, será cotejada como muestra de rigor y ecuanimidad con el tratamiento o no que reciba la «rajada» del alcalde de Peranzanes. El socialista Vicente Díaz, con leves tonalidades localistas, repitió el pasado fin de semana unas declaraciones casi análogas a las de Anta. Tanto en contra de las ejecutivas provincial y comarcal como sobre el nulo efecto que el nuevo Plan E del Gobierno tendrá para los núcleos más rurales. De antemano, sin embargo, Díaz —no se sabe muy bien por qué— quedará eximido de cualquier castigo. Alcaldes, acosados. Además, bajo el foco de análisis de la reunión de la nueva organización comarcal, se colocará el tratamiento o el soslayamiento de los casos que afectan a cargos muy afines a la ejecutiva. De un lado el alcalde de Cacabelos, José Manuel Sánchez, acosado por la oposición popular y con alguna sentencia judicial ya en contra de sus actuaciones. Pero sobre todo, del alcalde de Barjas, Alfredo de Arriba, que aparece imputado en un caso muy escabroso de falsedad documental y cobros supuestamente irregulares en su gestión como consejero comarcal. De Arriba, otrora fiel al no poco numeroso sector crítico del PSOE cuando estaba al mando del timón, saltó del barco por sorpresa minutos antes de la votación de la nueva ejecutiva en Bembibre. Por ello precisamente muchas fuentes socialistas piensan que el regidor de Barjas también tendrá la «absolución» parcial de la nueva dirección invocando, fácilmente, la ausencia de un fallo condenatorio. Salvo por Anta, nada hace prever tormenta.