Condenada a casi cuatro años de cárcel por apuñalar tres veces a su ligue con un cuchillo de 34 centímetros
Discutieron durante uno de sus encuentros porque quería que le proporcionase cocaína y le causó 27 lesiones
Fachada de la Audiencia Provincial de León
Una vecina de Ponferrada ha sido condenada por la Audiencia Provincial de León a un pena de tres años y ocho meses de cárcel por apuñalar tres veces con un cuchillo de 34 centímetros a un amigo con el que mantenía sexo de forma esporádica. La sentencia incluye una indemnización de algo más de 8.000 euros para el agredido y más de 2.000 para Sacyl por los gastos médicos. La víctima presentaba 27 lesiones.
La procesada, de 39 años en la fecha de los hechos, presentaba un trastorno límite de la personalidad y trastorno por consumo de sustancias, sin que según la sentencia “se hayan objetivado daños neurológico asociado al consumo y en el momento de los hechos su capacidad cognitiva estaba conservada, existiendo -por ese consumo- una merma moderada de su capacidad volitiva. No se ha acreditado que fuese pareja sentimental del herido al margen de su relación de amistad con encuentros sexuales puntuales.
El día 3 de mayo de 2023, en hora no concretada con exactitud, pero en todo caso antes de las 5.00 de la mañana, la procesada visitó al amigo, de casi 50 años, en su casa con una botella de whisky para hacer una fiesta y consumir cocaína.
En un momento dado se inició una discusión entre ambos propiciada por la negativa de él a darle más cocaína a ella. En ese momento ella, sin que se haya probado agresión o ataque previo por parte de él, cogió un cuchillo de cocina de 34 centímetros de longitud total y 23 centímetros de mango, comenzó a apuñalar con éste, de forma indiscriminada y en distintas partes del cuerpo. Tenía intención de acabar con su vida o al menos sabía que podía suceder.
El herido fue trasladado al Hospital del Bierzo, Por esa discusión y ataque y alertada por una vecina, se presentó en la vivienda una patrulla de Policía Local de Ponferrada -sobre las 5.05 horas y después una dotación del Cuerpo Nacional de Policía y una dotación medicalizada del 112, que se personaron allí pasados unos minutos ya que, si bien inicialmente el varón negaba estar herido, siendo renuente a la asistencia que le ofrecían los Policías, finalmente fue trasladado al Centro Hospitalario mencionado donde se le apreciaron las lesiones. Se dio de alta del hospital, voluntariamente dos días después.
La condenada se negó a responder a las preguntas en la vista oral. En fase instructora dijo -en resumen (cambiando su declaración inicial)- que él la encerró en su casa y que quería que dejase de arruinarle la vida. Negó ser la autora de las lesiones del herido. Discutió porque quería dejarlo con él (se supone que la relación sentimental no acreditada). Estaba haciendo un programa de eliminar las drogas. Él era el drogadicto. Ella se negó a ser asistida por el damnificado y dijo que él intentó estrangularla varias veces. Aseguró que la intención del denunciante era seguir consumiendo y le tiró el móvil por la ventana.
La procesada no consumió drogas ese día. “Ese señor se autolesionó” (dijo también). Ella también estuvo discutiendo con su ex pareja. No tenía para pagarle la fianza (estaba en prisión). Tuvo una discusión con un chico y cuando llegó a la Comisaría no se acordaba de nada. Eso ocurrió dentro del domicilio. “Se autolesionó”, insistió la acusada. “Con una navajita se la clavó y se autolesionó y la dijo ‘me voy a morir contigo’,, eso me dijo”. Cuando pudo pedir ayuda llamó. Recuerda que acudieron a los servicios médicos. Él no quería salir al portal. Y ella decía que se estaba desangrando. Ella cometió “el error de estar en su casa”.
El herido no recuerda muy bien los hechos si bien ese día sí que estaba con ella. Estaban los dos solos. Consumieron alcohol. Él vivía en la casa. Ella llegó ya de noche, no recordó la hora. Llegó sola. Llevó una botella de alcohol (Whisky Ballantines). Se puso agresiva, tiró cosas por la ventana. Le agredió con un cuchillo y le causó veintisiete lesiones. También con una navaja. El cuchillo y la navaja él los tenían en casa. No recuerda por qué empezó la discusión. Él estaba en el comedor, sentado en el sofá. No la vio coger el cuchillo. “Lo debió coger de la cocina”, dijo.
Ella tiró cacharros por la ventana. No recuerda si ella llevaba las dos armas en la mano. Le tiró puñaladas al corazón. Él no la puso la mano encima. Intentaba defenderse. Dijo que sí tuvo un juicio por haberla agredido a ella, pero todo quedó archivado porque era mentira. No es verdad que él se autolesionase. Negó haber sido agredido por la ex pareja de ella-. No se había marchado de la casa. Hasta que llegó la acusada llevaba casi todo el día en casa. Negó haber llamado a la policía. “Debió ser algún vecino”. Es cierto que no quiso recibir asistencia médica -al principio- pero no supo precisar por qué.
A preguntas de la abogada dijo que las dos veces que fue la Policía sí abrió la puerta. No es verdad que no quisiese abrir para tener tiempo de deshacerse de droga. “La policía vino una vez y aún no me había causado las lesiones. Luego sí. Uso una navaja y un cuchillo”. Ella lo tenía en la mano. No se acuerda como era la navaja. Con filo. El cuchillo era de la cocina.