Castilla y León y Cantabria organizan el seguimiento conjunto a un oso pardo
Desde el siglo XX no se localizaban ejemplares en la zona del valle del Ebro, limítrofe de las dos comunidades
Los Gobiernos autonómicos de Castilla y León y Cantabria han puesto en marcha un dispositivo para proteger y realizar un seguimiento a un oso pardo, que ha sido localizado en el norte de la provincia de Burgos, presencia que no se producía desde principios del siglo pasado, según avanzó la consejera de Medio Ambiente y vicepresidente primera de la Junta, María Jesús Ruiz.
En las últimas semanas se ha detectado la presencia de un ejemplar de oso pardo joven en la zona del valle del Ebro, limítrofe entre Cantabria y Castilla y León, fuera de su área de campeo habitual y en donde no se localizaban ejemplares desde principios de siglo XX.
Desde que se detectó al oso, se ha puesto en marcha un operativo coordinado entre el personal adscrito a la Dirección General de Medio Natural (Consejería de Medio Ambiente) de la Junta de Castilla y León y de la Dirección General de Biodiversidad del Gobierno de Cantabria, con el apoyo de un guarda de campo de la Fundación Oso Pardo, que incluye un protocolo de seguimiento y control de la zona para garantizar la tranquilidad y seguridad en el entorno de este ejemplar.
La consejera avanzó que el ejemplar localizado en Burgos es un macho, ya que «son los ejemplares que normalmente se dispersan, mientras que las hembras son más estables». En este sentido, aseveró que «se trata de un proceso lento, pero que es señal inequívoca de que la población de osos se está moviendo hasta lugares en los que hace más de cien años que no se tenía constancia de su asentamiento», puntualizó María Jesús Ruiz.
Estas esporádicas presencias de osos fuera de la distribución habitual, son indicadoras de la capacidad de los montes de la Cordillera Cantábrica para albergar osos y muestran que en la memoria genética de esta especie se mantienen zonas que son visitadas cada pocos años.
La Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León ha asumido en 2010 la labor de seguimiento y control de la población osera y su hábitat en Castilla y León.