Bachillerato nocturno para «repescar» alumnos que abandonaron los estudios
13 institutos de la Comunidad ofrecen esta oportunidad a los mayores de 18 años.
Los mayores de 16 años pueden cursar el bachillerato nocturno si acreditan ser trabajadores.
Se puede decir que en la vida a veces hay segundas oportunidades y en cuestión educativa, el bachillerato nocturno es una muestra de ello. No quiere decir que todos los alumnos matriculados en esta modalidad, 2.201 este curso en Castilla y León, hayan abandonado los estudios años atrás, pero muchos de ellos sí lo hicieron por diversas circunstancias laborales o personales.
Ahora, esta modalidad, que ofrecen 13 centros en la Comunidad, les da la posibilidad de obtener el título de bachillerato, que les puede abrir la puerta a la Universidad o a los ciclos formativos, con un horario vespertino que les permite continuar con su vida laboral o compaginarlo con otras actividades.
Andrea, Alejandro, Clara, Ismael y Daniel son algunos de esos alumnos que han optado por diversas circunstancias por el bachillerato nocturno que ofrece el Instituto de Educación Secundaria Núñez de Arce de Valladolid, donde están matriculados 275 alumnos en esta modalidad que cuenta con 20 docentes que imparten sus clases en 32 grupos.
Buen rendimiento. Desde el centro su directora, Sacramento Portero, reconoce que el bachillerato nocturno «te da mucha satisfacción» porque te permite «repescar» a estudiantes que en algún momento se han «descolgado» del sistema educativo y que ahora vuelven a las aulas para labrarse un futuro mejor bien a través de la universidad o bien de los ciclos formativos.
Con la crisis, recuerda, han sido muchos los que han decidido volver a las aulas.
Ahora, es el momento de «repescarlos», según señala la directora, quien remarca que el alumnado de bachillerato nocturno es distinto al del diurno. «La gente es muy responsable y saben para qué están aquí», añade. «Es una forma de trabajar estupenda porque están trabajando y sacan un rendimiento fabuloso», precisa el jefe de Estudios de dicho centro, José María Echeverría.
En general, en esta modalidad de Bachillerato, donde están matriculados este curso 2.201 alumnos, son «bastante disciplinados» y el trato es «distinto» porque «son más adultos y no se sienten vigilados por los padres y el que se matricula lo hace porque quiere», añade.
Esfuerzo adicional. En los pasillos del céntrico centro educativo vallisoletano se ven pasar jóvenes de entre 18 y 25 años, en general, que realizan un esfuerzo adicional al acudir a estas clases que se prolongan desde las 16.45 y hasta las 22.25.
«Es muy difícil estar toda la mañana trabajando y después venir a clase para llegar a casa a las 11 de la noche», reconoce Andrea, de 19 años que además es madre de una niña de un año y que sueña con dedicarse al mundo del Derecho o del Trabajo Social. No obstante, sostiene que su objetivo es el Bachillerato «y luego ya veremos».
«En el diurno están obligados a estudiar y tienen toda la tarde para ello. Aquí, nosotros venimos porque queremos. Somos más mayores y venimos con la cabeza más sentada», sostiene Sheila de 19 años.
El bachillerato nocturno está dirigido a personas mayores de 18 años o a partir de 16 que acrediten su condición de trabajadores, aunque los mayores de 25 años están exentos de Educación Física si así lo manifiestan.