Montoro apacigua a Castilla y León con un déficit del 1,27% en el ‘reparto de los agravios’
Pilar del Olmo «satisfecha» porque el objetivo es «justo» y todas las autonomías convergerán en 2014.
El ministro Cristóbal Montoro saluda a Pilar del Olmo, ayer, al inicio del Consejo de Política Fiscal.
Castilla y León disfrutará este año de un objetivo de déficit del 1,27%, muy cercano a la senda común de las autonomías, fijada en el 1,3%. En el reparto de los agravios, donde las comunidades más despilfarradoras tendrán más margen para incurrir en números rojos, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, logró apaciguar ayer a la Comunidad, al atender su última petición, la que la Junta consideraba ya el menor de los males después de la rebelión desatada en España en los últimos cuatro meses: estar en la media.
El Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), celebrado en Madrid, fue uno de los más controvertidos que se recuerdan. Hasta cuatro comunidades –entre ellas la popular de Madrid– votaron en contra de los objetivos a la carta asignados por el ministro, y otras cuatro –entre las que figura Extremadura– se abstuvieron. La consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, votó a favor del 1,27%, y afirmó que el Gobierno de Castilla y León está «satisfecho», porque «después de meses luchando, con el presidente Herrera a la cabeza», ha quedado en la «posición que pedía, en la media». «Se nos ha hecho caso», agregó. Por la mañana, tras el Consejo de Gobierno, el portavoz, José Antonio de Santiago-Juárez, había desvelado que seis días después de acudir al Ministerio en Madrid a despachar los asuntos pendientes con Castilla y León, el 22 de julio, Herrera envió una carta a Montoro en la que le indicaba a qué aspiraba su Ejecutivo –a contar con el 1,3% este año– y le manifestaba su disposición a «entender alguna excepción argumentada» en aras de la solidaridad interterritorial.
Objetivo justo
Por la tarde, Pilar del Olmo consideró cumplidas las expectativas. Además de lograr un objetivo «justo» para este año, argumentó que la horquilla resultante del reparto asimétrico –entre la comunidad que más margen tiene y la que menos– es de sólo «seis décimas»; y consideró un triunfo que este reparto a la carta sea válido sólo para 2013. «Los objetivos volverán a ser simétricos entre 2014 y 2016 y ya el año que viene todas las comunidades tendremos que converger en el 1%. No se puede ganar por goleada, pero hemos conseguido mucho», resumió.
Después de cuatro meses de tira y afloja con el Gobierno y con las autonomías que pedían más y más colchón, la Junta, que ha ido modulando paulatinamente ese ardor guerrero, se consuela con la cifra asignada y prefiere mirar para otro lado ante los agravios de Montoro. Porque el ministro se ha salido con la suya fijando objetivos a la carta, una idea que inicialmente rechazó de plano el Ejecutivo autonómico. «Todos los españoles somos iguales ante el déficit», dijo el presidente el 10 de abril. Lo hizo horas antes de que Pilar del Olmo asistiera a una reunión en Génova, donde Montoro llamó al orden a los consejeros populares. Pero ella, a puerta cerrada, se despachó a gusto: «Sólo falta que Cataluña y Andalucía den besos al ministro».
Montoro también ha accedido a abrir más la mano con las autonomías que incumplieron el déficit el año anterior, todas las del arco mediterráneo –Cataluña, Valencia, Baleares, Murcia y Andalucía– lo que supone un castigo para los alumnos aplicados. Y eso que el portavoz de la Junta no se mordió la lengua el 14 de mayo: «Nosotros no estamos dispuestos a que los ciudadanos de Castilla y León tengan que pagar la televisión autonómica catalana, los delirios independentistas, la policía autonómica o las embajadas». Finalmente, tampoco ha habido compensaciones para revertir la injusticia de los repartos, como también reclamó en su momento Castilla y León. Pero la reunión interparlamentaria que el PP celebró en Salamanca, con un rifirrafe público entre Montoro y Del Olmo, marcó un punto de inflexión. El discurso en la Junta viró de la crítica a la conciliación. La tregua con Montoro, en cuestión de déficit, dura desde entonces.
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Redacción