La crisis y el céntimo sanitario desploman las ventas de gasóleo un 14% en seis meses
El sector exige a la Junta acabar con el tramo autonómico del impuesto .
La patronal denuncia el perjuicio que sufren las gasolineras con la medida.
La crisis económica y la aplicación del ‘céntimo sanitario’ han provocado que las ventas de un carburante como el gasóleo A hayan caído un 14 por ciento en el primer semestre del año en Castilla y León mientras que el consumo en otras comunidades autónomas limítrofes con la región como País Vasco y La Rioja se mantiene e incluso aumenta un 2 y un 1 por ciento, respectivamente. Son territorios que aún no aplican el tramo autonómico del Impuesto de Ventas Minoristas de Hidrocarburos, a diferencia de lo que ocurre en Castilla y León donde el precio de cada litro de combustible de automoción cuesta 5,81 céntimos de euro.
El consumo de gasóleo A entre enero y junio de 2013 en la Comunidad Autónoma sumó 681.143 toneladas frente a las 743.568 toneladas en el mismo periodo del año pasado, según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores). Por su parte, la venta de gasolina 95 cayó un 12,4 por ciento hasta las 113.099 toneladas. La Junta de Castilla y León aplica desde marzo del año pasado el ‘céntimo sanitario’, un impuesto especial, que -en teoría- sirve para sufragar la sanidad pública.
Consumo
En cuanto a la estadística mensual de Cores correspondiente de enero a junio de 2013, el mes que más combustible de automoción se consumió en Castilla y León fue mayo, en el caso del gasóleo A con 120.085 toneladas, mientras que en la gasolina sin plomo 95 fue abril, con 20.318 toneladas. En contraposición, febrero fue el periodo con menos ventas de diésel, con menos de 105.000 toneladas.
El presidente de la Agrupación de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles de Castilla y León (Avecal), Rafael Pizarro, lamenta el profundo daño que ha causado el Ejecutivo regional con la aplicación del ‘céntimo sanitario’. Se refiere no solo a la situación en que ha quedado el sector de las gasolineras sino a las propias familias. Pero también a la pérdida de competitividad de la Comunidad Autónoma, porque los productos que salen de la región valen más al incluir el gravamen del alza del combustible.