La policía desmanteló la fábrica de heroína antes de sacar «un solo gramo» al mercado

El envío de la primera ‘hornada’ hacia Cambados supuso el detonante de la redada.

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MIGUEL A. VERGAZ | valladolid
León

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Pensaban hacer historia en la crónica criminal de España como los primeros en distribuir heroína para el mercado nacional fabricada en el propio territorio nacional. En realidad, han pasado a los anales, pero en calidad de detenidos.

Los narcotraficantes y productores de heroína que se establecieron hace menos de un mes en Fuensaldaña fijaron el pasado miércoles día 4 como su puesta de largo. Habían logrado cocinar una primera hornada de 20 kilos heroína. Parte de ella ya estaba reservada para el mercado vallisoletano, otra, apalabrada en Asturias y el resto debía partir para Galicia.

Dispusieron varios kilos de la droga en doce cilindros y los introdujeron dentro del hueco vacío del airbag de un coche. El ‘repartidor’ pretendía llegar en pocas horas a Cambados, localidad pontevedresa en las Rias Bajas. Pero el viaje resultó sustancialmente más corto: no pudo salir de la calle Extramuros de esa localidad vallisoletana.

Además del conductor interceptado en la vía pública, cinco personas más fueron detenidas en el interior de la vivienda unifamiliar alquilada. La osada e ilícita aventura empresarial llegó a su fin sin lograr introducir en el mercado «ni un solo gramo».

Así lo ratificaron ayer en Valladolid el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, y el jefe de la UDYCO (Unidad de Drogas y Crimen Organizado) central, Eloy Quirós. Ambos comparecieron en la comisaría de Las Delicias para explicar los pormenores de la operación de desmantelamiento del primer laboratorio de heroína en suelo español —«tal vez el primero de Europa Occidental»— establecido en Fuensaldaña.

Ante los responsables policiales de Castilla yLeón y Valladolid —Jesús García Ramos y Jose Ángel González— y el subdelegado del Gobierno, José Antonio Martínez Bermejo, Cosidó felicitó encarecidamente a los agentes vallisoletanos que, bajo la supervisión de la unidad de Quirós, actuaron «en perfecta coordinación» con el Grupo de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado (Greco) de Galicia.

«La Policía Nacional ha aumentado las incautaciones en un 50% respecto al año pasado», resaltó Cosidó al recordar que en 2012 se apropiaron de 71 kilos, mientras en lo que va de éste, y tras la operación en Valladolid, la cantidad asciende a 110 kilos. Pero lo más relevante para el responsable policial es que con el desmantelamiento de la fábrica «se ha impedido un repunte» del tráfico de heroína, logrando que su consumo continúe en «un mínimo histórico».

Una intervención policial todavía abierta a la espera de nuevas detenciones, aunque en su primera fase se ha saldado con la detención de nueve personas. Entre ellas, Yolanda Charlín, perteneciente al «tradicional» —adjetivo escogido por Cosidó— clan de los ‘Charlines’. A ella y a otros dos implicados los detuvieron en Galicia mientras que el resto ‘cayó’ en Valladolid.

Los responsables policiales posaron ayer con la droga y el material incautado. En una punta de la mesa estaba uno de los hitos de la operación, los veinte kilos de morfina que suponen «el mayor alijo» de esta sustancia localizado en España. En la otra, casi 20 kilos de heroína. Entre medias, todo lo necesario para convertir la primera en la segunda, como una máscara contra los gases derivados de la cocción, una Termomix para las mezclas, 75 kilos de sustancias para engordar el corte del producto y los precursores necesarios para destilar la heroína del corazón de la morfina.

Estos últimos revelaron su importancia crucial en esta operación (en especial el anhídrido acético indispensable en la cocción).

Tal como explicó Quirós, probablemente la morfina procediera de Afganistán a través de la mafia turca. Su intervención queda acreditada por la detención de dos personas (padre e hijo) de esa nacionalidad, una de ellas experta en química. Pero la ONU decretó hace años un seguimiento de estas sustancias, muy difíciles de conseguir en esos países. «La relativa facilidad de obtenerlas en un país industrializado» tentó a los turcos a colaborar con narcos españoles.

El seguimiento de la adquisición de esas sustancias puso en alerta a la Policía Nacional que, desde el pasado abril, vigilaba las idas y venidas de los sospechosos.

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Hasta que hace poco más de dos semanas la policía detectó que estos alquilaron la vivienda de Fuensaldaña, un inmueble independiente para que los olores de los químicos no alertaran a los vecinos. En eso tuvieron éxito. Pero en nada más.