LA CRISIS EN EL PSOE

López consigue tumbar a Villarrubia para hacerse fuerte ante la renovación del PSOE

Lidera la revuelta que termina con la firma de la dimisión de 25 de los 48 miembros de la ejecutiva

Villarrubia se emocionó en su comparecencia.

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ÁLVARO CABALLERO | REDACCIÓN
León

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La caída de fichas de dominó desencadenada con la dimisión de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario federal del PSOE dejó ayer un vencido político en la Comunidad. El secretario autonómico socialista, Julio Villarrubia, sucumbió empujado por el cese en bloque de 25 de los 48 miembros de su ejecutiva, 7 de ellos de León, y uno al menos de cada provincia salvo de Soria. Una revuelta orquestada en torno a la figura del portavoz en las Cortes y número 3 del partido a nivel nacional, Óscar López, quien ahora recupera el control absoluto del aparto en Castilla y León como modo de protegerse ante la renovación que se avecina en Ferraz: con su figura debilitada al rebufo del abandono del líder, el político segoviano se enroca como interlocutor autonómico para negociar con quien sea el nuevo responsable de la formación en Madrid.

La tumba de Villarrubia se cavó tras más de tres horas de ejecutiva autonómica. La reunión se empezó a caldear pronto, después de que Óscar López interviniera para reclamar la convocatoria de un congreso autonómico extraordinario, a ejemplo de lo que hizo Patxi López en el País Vasco, bajo la fórmula de «un militante, un voto», en lugar de la mecánica usada hasta ahora en la que era un grupo de elegidos por cada provincia los que escogían al secretario autonómico. El movimiento acumuló hasta 15 personas que participaron en el debate para sumarse con su testimonio a la propuesta lanzada por el secretario de Organización federal. Un golpe calculado frente al que Villarrubia pretendió salir con el anuncio de que convocaría un comité ejecutivo, el máximo órgano entre congresos, que se reuniría en 15 ó 20 días para debatir la propuesta.

Con este anuncio se fue Villarrubia a la sala de prensa para proclamar a los medios el supuesto acuerdo alcanzado, mientras dentro se fraguaba la revuelta amparada en que la convocatoria del comité ejecutivo tan sólo era una estrategia para ganar tiempo con una reunión más del aparato. El motín culminó con 25 firmas de los 48 miembros electos, más de la mitad, lo que provoca según los estatutos la anulación de la ejecutiva, la destitución del secretario autonómico y el nombramiento de una gestora: el cuadro con el que se encontró Vilarrubia nada más volver de hablar con la prensa.

La mecánica en estos casos hace que paradójicamente sea el propio Óscar López, como secretario de Organización federal, el encargado de nombrar ahora a la gestora que debe conducir al PSOE de Castilla y León hasta el congreso extraordinario, en coincidencia con el nacional del 19 y 20 de julio o más tarde, y si ésto se sucede antes o después de la convocatoria de las primarias abiertas a todos los ciudadanos para que elijan a los candidatos a la Junta y a los principales ayuntamientos de la Comunidad.

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El escenario refuerza a la dirección provincial de León, comandada por Celestino Rodríguez, por su cercanía a López, frente a la agrupación local de la capital, dirigida por José Antonio Diez, que había apostado por Villarrubia. Ninguno de ellos quiso hablar ayer, pero ambos tendrán mucho que decir a partir de hoy.