Vázquez Taín en Valladolid: «El mundo está lleno de infiernos»

El juez gallego presentó su novela en el Club de Prensa de El Mundo .

Adolfo Ares, Vázquez Taín y Pablo R. Lago, ayer, en la presentación.

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miguel a. vergaz | valladolid
León

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Odiar al delito y compadecer al delincuente. Si hay alguien que encarna el dicho de la reformista gallega Concepción Arenal es otro gallego, el juez y escritor José Antonio Vázquez Taín (La Merca, Galicia, 1968) que ayer presentó en Valladolid su segunda novela ‘Al infierno se llega deprisa’, que va por su cuarta edición.

Un juez muy distinto a la hieráticas figuras que entran y salen de las puertas de los juzgados: accesible, plagado de humor, ingenio, humanidad, amor por las letras y talento para utilizarlas. Esa fue la sensación de sorpresa que José Antonio Vázquez Taín dejó en el Club de Prensa de El Mundo de Castilla y León.

«Los delincuentes no son enfermos, ni bichos raros. Lo que pasa es que el hombre se cree descendiente de Dios y ser racional por principio nos creemos en un estado virtud que, en realidad es dificil de alcanzar. Lo cierto es que el mundo está lleno de infiernos, a los que se llega deprisa, de manera siempre voluntaria y por errores propios».

Esta fue una de la muchas reflexiones del instructor de causas tan celebres como los casos Nécora, el Códice robado en la Catedral de Santiago y trágicos como el de la muerte de Asunta en la presentación de su segunda novela. El acto, que tuvo lugar el Hotel AC de Arroyo de la Encomienda, contó con la presencia de numerosas autoridades encabezadas por el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano.

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La presentación corrió a cargo del director de Diario de Valladolid-El Mundo de Castilla y León, Pablo R. Lago que para introducir al juez-escritor quiso utilizar una anécdota. En ella levantó el «secreto de sumario» de la presentación del libro en León en la que «un hombre inquietante» estaba al fondo de la sala. Al final del acto se acercó a la mesa para la firma de libros. Resultó ser un hombre al que Vazquez Taín había condenado a 20 años de cárcel, «uno de los 400 narcotraficantes que ha encarcelado». «Ahora soy abogado y tengo una familia», señaló el ex-narco para añadir: «Le debía una visita».