TRIBUNALES

Condenado a prisión permanente revisable el asesino de la pequeña Sara

La Audiencia Provincial de Valladolid impone a la madre penas que suman 27 años de cárcel.

Los dos acusados, la madre de Sara y su pareja, conversan con sus abogados durante el juicio. GALLEGO

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ical | valladolid

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Roberto Hernández, condenado por la violación y asesinato de la pequeña Sara en agosto de 2017, se ha convertido en el primer criminal de Castilla y León y en el décimo de España al que la Justicia le impone prisión permanente revisable, la máxima pena que contempla el Código Penal y que entró en vigor en marzo de 2015 para casos de asesinato de suma gravedad. En cinco de las diez condenas dictadas hasta ahora las víctimas fueron menores, y cuatro, antes del asesinato, también se cometieron violaciones. El primero en ser condenado prisión permanente revisable fue David Oubel, acusado de asesinar a sus dos hijas de 4 y 9 años, con una sierra radial.

La Audiencia Provincial de Valladolid condenó ayer a Roberto Hernández Hernaiz a prisión permanente revisable por el crimen de la pequeña Sara, cometido en Valladolid en agosto de 2017, al considerarle autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. Además, también le impone una pena de 22 años de prisión por cuatro delitos de maltrato a persona especialmente vulnerable, un delito de maltrato habitual y un delito de agresión sexual a menor de 16 de años. En todos los delitos, según la sentencia, concurre el agravante de odio por el origen rumano de la niña.

Por su parte, la madre de la menor, Davinia Muñoz García, fue condenada a 25 años de prisión como autora por comisión por omisión del delito de asesinato. Además, también se le impone una pena de dos años y once meses como autora por comisión por omisión de tres delitos de maltrato con lesiones y un delito de maltrato habitual. En todos los delitos se le aplicó las atenuantes de obcecación y confesión que fueron apreciadas por el Jurado.

Ambos condenados deberán indemnizar de manera conjunta al padre de la menor con 85.000 euros y a la hermana de la menor con 70.000 euros.

En la sentencia, dictada por el presidente de la Audiencia Provincial, Feliciano Trebolle, no priva de la patria potestad ni de la prohibición de comunicación de la condenada respecto de su otra hija al aplicar la jurisprudencia del Tribunal Supremo que exigiría para ello que su otra hija hubiera sufrido los hechos o presenciado los mismos.

En la sentencia, dictada como resultado del veredicto de culpabilidad emitido por el Jurado y que se convierte en la primera condena a prisión permanente revisable en Castilla y León, se considera probado que Roberto H. H. fue el autor material del asesinato y de la violación, ya que el día 2 de agosto, después de penetrarla vaginalmente, la golpeó de forma «brutal y salvaje». Según el fallo, la niña tenía heridas en el cuello, «donde posiblemente la agarró» para golpearla en distintas ocasiones en la cabeza contra una superficie plana. A su vez, el magistrado indica que el informe forense describe una conducta con tanta violencia que resulta difícil de entender.

En el fallo también argumenta que en el caso de la madre la actuación por comisión por omisión constituye también un delito de asesinato, pero a diferencia de la conducta de Roberto, no concurre el ensañamiento. No obstante, el magistrado deja claro que hubo dolo por parte de Davinia al no proteger a su hija.

Escalada de agresiones

Recuerda que los médicos del Campo Grande le dijeron que la niña estaba siendo maltratada, que intervino la Policía Nacional y los servicios de Protección a la Infancia de la Junta, y que el único objetivo de Davinia era ocultar su convivencia con Roberto, «lo que pone de relieve que algo sospechaba de lo que estaba ocurriendo con las heridas de su hija».

Además, también se considera probado que, a manos del acusado, la niña sufrió una escalada de agresiones físicas desde el 23 de junio hasta la muy grave del 28 de julio, en la sien, cuatro lesiones que se atribuyen a Roberto Hernandez.

La sentencia mantiene la argumentación de la Fiscalía, que durante la vista oral argumetó que «Davinia jugó a la ruleta rusa con su hija», a pesar de saber que Sara podía ser asesinada por Roberto H.H., y de conocer perfectamente que él era el responsable de los malos tratos que la niña venía sufriendo de forma reiterada desde hacía más de un mes.

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El Ministerio Fiscal también consideró que Davinia intentó engañar a la Policía y a los servicios sociales cuando culpa al padre de Sara los malos tratos, a pesar de que el progenitor de la pequeña el 8 de julio emprendió un viaja a Rumania, y como un día antes del fatal desenlace le envía un mensaje a Roberto y a su hija mayor pidiéndoles que por ningún concepto abrieran la puerta a los servicios sociales.