La artista Dora García, la exploradora de mundos insólitos

Puede que se hiciera artista para huir de las expectativas familiares, pero ha reescrito el mundo artístico por su búsqueda incansable de mundos insólitos

Imagen de archivo de la artista Dora García.zbenito ordóñez

León

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Dora García nació en Valladolid, pero pasó su infancia y parte de su juventud en León y se forjó en el legendario CCAN. Esta «leonesa de corazón» —como se declara—, que ha hecho de la performance su mejor medio de expresión, se alzó en febrero con el Premio Castilla y León de las Artes.

Es una mujer en guerra. Sus armas son la ternura y el amor, porque, como dijo el Che Guevara: «Un revolucionario es un hombre enamorado». Ella está en conflicto con las convenciones, el machismo y los protocolos artísticos.

Le atraen los personajes excéntricos y los antihéroes. El jurado acordó, por mayoría, concederle el Premio de las Artes de Castilla y León por «su extensa trayectoria», que la ha posicionado como un referente del arte contemporáneo a nivel internacional. Asimismo, valoró «la originalidad y el compromiso social de su obra», y «la proyección nacional e internacional de esta artista, formada en la Universidad de Salamanca y en los Países Bajos, que ha expuesto y cuenta con colecciones en numerosas instituciones y museos europeos como el Musac de León, el Patio Herreriano, el Pompidou o la Tate Modern, y por su compromiso con Castilla y León, de la que es orgullosa embajadora. Dora García ha donado varias de sus más reconocidas instalaciones al Musac, entre ellas Lo inadecuado, que figuró en el Pabellón de España en la 54 Bienal de Venecia.

El Musac, a su vez, le dedicó una extensa exposición monográfica, titulada Vibraciones. Hace dos años volvía al museo leonés con Real artists don’t have teeth (Los artistas de verdad no tienen dientes), donde rescató la performance que presentó hace catorce años en el Moderna Museet de Estocolmo y que consiste en invitar a los visitantes a acercarse a la escultura Roba este libro, que suscita un dilema: si sucumben a la invitación, corren el riesgo de ser pillados cometiendo un delito. En el Musac también fue comisaria de la exposición I was a male Yvonne de Carlo, donde defendía que se puede mostrar la verdad a través del humor.

«Mi León es literario y musical. Es el que recuerdo de vivir allí. De escritores y músicos», confesó a este periódico. Y sonríe cuando le recuerdan que fue bajista del grupo leonés Deicidas. «El tiempo de Deicidas fue muy bueno, claro. ¡Cómo no lo iba a ser! Era el tiempo de la juventud».

Dora García vive entre Barcelona y Oslo, tras dos décadas residiendo en Bruselas, y es profesora en la Academia Nacional de las Artes en Oslo. Previamente, fue miembro del Programa de Estudios Independientes del Macba en Barcelona (2015-2020) y profesora invitada en numerosas instituciones educativas, como ENSBA en Lion, la HEAD en Ginebra, y Le Fresnoy Studio National des Arts Contemporains en Francia.

Interacción con el público

Durante casi tres décadas Dora García ha utilizado formatos diversos: vídeo, dibujo, instalación, perfomance o teatro para narrar los procesos comunicativos culturales y explorar constantemente cómo se interrelacionan los artistas, con las obras y con el público que las contempla o experimenta. Hace cuatro años, la artista se alzó con el Premio Nacional de Artes Plásticas. Entonces, el jurado destacó «su manera integral de concebir los espacios para crear performances en las que resulta clave la interacción con los públicos, así como su versatilidad en la utilización de soportes y su capacidad para favorecer la reflexión ética relacionando conceptos y emociones».

También se ha enfrentado al cambio climático en End (dos prólogos), película en la que advierte de la urgencia por evitar una extinción masiva y que grabó en el archipiélago noruego de Svalbard.

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Dora García no pertenece al club de los artistas que se miran el ombligo Por el contrario, con frecuencia invita a cuestionar qué es arte. Y crea contextos y situaciones en los que el tradicional esquema de comunicación entre artista, obra y espectador se ve alterado.