Enrique Pascual ha apostado por una metodología de entrenamiento basada en la evidencia científica
Una vida dedicada al atletismo desde Soria al podio olímpico
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C. F. A. | LEÓN
n La historia del atletismo español no se entiende sin el nombre de Enrique Pascual Oliva. Nacido en Brias, Soria, el 31 de mayo de 1957, este entrenador, discreto y meticuloso, ha sido galardonado con el Premio Castilla y León del Deporte, en reconocimiento a toda una vida dedicada a forjar campeones desde el esfuerzo, la ciencia y la pasión. Pascual, que comenzó en el atletismo como saltador de pértiga, ha sido el artífice de algunos de los mayores logros del deporte español en pruebas de fondo y medio fondo. Su trayectoria como preparador de élite es un reflejo de compromiso, innovación y visión de futuro. Ha llevado a la gloria a atletas como Fermín Cacho, campeón olímpico en los 1.500 metros en Barcelona 1992, o Abel Antón, bicampeón del mundo de maratón en Atenas 1997 y Sevilla 1999. También han pasado por su tutela deportistas de la talla de Reyes Estévez, Manuel Olmedo, Tomás de Teresa, Roberto Parra y Dani Mateo. Aunque su legado traspasa fronteras, Enrique Pascual ha tenido siempre a Soria como su base de operaciones. Su labor como impulsor del atletismo en esta ciudad le ha valido incluso una calle con su nombre. Desde 2004 forma parte del equipo técnico del Centro de Alto Entrenamiento y Promoción Deportiva (CAEP), una institución clave en la formación de talentos en pruebas de resistencia. Allí, en 2023, creó el Grupo Internacional de Alto Rendimiento en fondo, que atrae a atletas de América Latina y Europa.
Licenciado en Educación Física y con el título de Entrenador Nacional de Atletismo por la Real Federación Española de Atletismo desde 1980, Pascual ha apostado por una metodología de entrenamiento basada en la evidencia científica. Su tesis doctoral, Los entrenamientos de los deportistas de élite en condiciones de déficit de oxígeno o hipoxia intermitente, ha marcado el enfoque de sus programas de preparación, especialmente en altitud. Enrique Pascual ha estado presente en ocho Juegos Olímpicos, una cifra que resume una carrera de constancia y excelencia. En los últimos, Tokio 2020, entrenó a Dani Mateo, que disputó el maratón, y a Sebastián Martos, especialista en 3.000 metros obstáculos. Ya en 2024, tenía bajo su supervisión a 14 atletas, entre ellos los maratonianos Ibrahim Chakir y el chileno Carlos Díaz, ambos con mínima olímpica para París 2024. El Premio Castilla y León del Deporte no solo reconoce sus éxitos en la pista, sino también su legado como formador, científico del entrenamiento y referente internacional. Un hombre que no estuvo en la grada viendo el oro de Cacho en Barcelona 92 porque estaba ayudando a Antón a preparar su carrera. Un detalle que resume su vocación: estar siempre en la sombra, al lado del atleta, trabajando en silencio por la próxima medalla.