Gamoneda pierde sus últimos poemas en un viaje a Barcelona

El escritor leonés no sabe si olvidó los originales de su próximo libro en un taxi o en el avión que le llevó a la Ciudad Condal para recibir el Premio Ciudad de Barcelona

León

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Si Antonio Gamoneda creyera en el destino o en la fatalidad, lo que le ha ocurrido en Barcelona sería una señal. El poeta leonés ha perdido sus últimos poemas en un taxi o en el avión que le llevó a la Ciudad Condal. No está seguro. Ocurrió la víspera de recibir su último galardón. Su libro de memorias Un armario lleno de sombra ha merecido otro reconocimiento, el Premio Ciudad de Barcelona, uno de los galardones literarios con más solera del país, aunque las agencias no se han hecho eco de la noticia. Y lo ha recibido en el apartado de literatura en lengua castellana, según el jurado «por la ejemplaridad de su prosa y su valor moral como testimonio de toda una época».

Confiesa Gamoneda que ha revuelto Roma con Santiago por recuperar estos poemas que forman parte de su próximo libro, cuyo título provisional es Canción errónea . «He hecho muchísimas gestiones». Tantas, que ya no le falta más que acudir a Objetos Perdidos -"«pero no abre todos los días»-", aclara el poeta leonés.

«Es un trabajo difícilmente recuperable», confiesa el premio Cervantes. Gamoneda, que trabaja siempre que los múltiples compromisos literarios se lo permiten -"hace sólo unos días presentaba en Burdeos su Libro del frío -", llevaba sus últimos poemas en una carpeta negra de Bankinter con unas flores dibujadas por él mismo. Sólo una parte de estos poemas los había pasado al ordenador, «pero sin las correcciones manuales», de ahí su empeño en encontrar los folios originales. Además, otra parte de su próximo poemario «estaba únicamente en garabatos».

Al autor de Libro de los venenos -"recientemente traducido al francés y presentado en París-" no le preocupa que alguien pueda arrebatarle sus poemas; únicamente lamenta que «es un trabajo difícilmente repetible». Asegura que no tiene fecha para la publicación de Canción errónea; y, con, lo que ha ocurrido, «ahora menos».

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A propósito del nuevo premio, un periodista del Periódico de Catalunya le preguntó: «¿Qué les diría a aquellos que tachan su poesía de hermética?». Gamoneda respondió: «Les contaría un chiste». El periodista replicó: «¿Y bien?». El poeta no tiene más remedio que contestar: «Ante una puerta que debía controlar, un sargento chusquero dijo a su tropa: -˜Esta puerta tiene que estar herméticamente abierta-™. Así debe estar también mi poesía. Si cada lector hace su propia lectura eso es una forma de apertura y el hermetismo no es más que la advertencia de que se trata de un lenguaje anormal, lo que, en modo alguno, quiere decir que carece de sentido...».