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TVE se cubre de vergüenza tras la actuación de John Cobra
El rapero imprecó de manera obscena al público en reiteradas ocasiones en la gala para elegir al representante a Eurovisión
Anne Igartiburu, el lunes, durante la gala de Eurovisión .
Sorpresa, disgusto y vergüenza son algunos de los calificativos de quienes vivieron la polémica de John Cobra tras su actuación en la gala final para elegir al representante español a Eurovisión, cuyas normas «cambiarán el año que viene», según ha explicado a Efe José Luis Uribarri.
El rapero valenciano John Cobra, nombre artístico de Mario Baquero, se convirtió en protagonista de la gala cuando, tras ser abucheado por parte del público en el plató, se dirigió a ellos con una serie de exclamaciones obscenas mientras se echaba mano repetidamente a la entrepierna. Uribarri, que retransmitirá en Oslo su edición número 25 del festival de Eurovisión, está «convencido» de que, «por lo que respiré en el ambiente, no se va a dar oportunidad a que vuelven a pasar cosas así»; «fue una vergüenza, un salida de todo impresentable», ha añadido. «El disgusto que tenía Eva Cebrián (directora de Programas de TVE) era inenarrable», ha explicado a Efe el veterano presentador, quien ha alabado la «enorme profesionalidad» de la presentadora del programa, Anne Igartiburu, «que no se descompuso, aunque por dentro estaba hecha cisco». José Luis Uribarri se explica lo sucedido en las escasas posibilidades de John Cobra y su canción Carol : «Como sabía que no tenía nada que hacer, decidió que tenía que salir en todos los medios y no sería de extrañar que apareciera de contertulio en alguna televisión».
A Pilar Tabares, directora y presentadora de los programa de Radio Nacional de España Me lo dices o me lo cantas y Bienvenido a casa , le tocó el papel de valorar la actuación del rapero valenciano, a quien dijo «lo que pensaba», es decir, que la canción no le gustaba «para Eurovisión». Para entonces, John Cobra seguía enzarzado en su polémica con parte del público, llevándose la mano a la entrepierna y lanzando improperios soeces, mientras Anne Igartiburu intentaba tranquilizarle.