El Museo de León rinde tributo al artista leonés Manuel Díez Rollán
La sala de temporales de Pallarés inaugura esta tarde una exposición dedicada al creador, que trabajó junto a Fassbinder, Picasso y Salvador Dalí
«La familia», en la calle Burgo Nuevo es una de sus creaciones.
El Museo de León inaugura hoy su próxima muestra temporal, una exposición-homenaje al pintor y escultor leonés Manuel Díez Rollán, fallecido el año pasado. A la inauguración asistirán el director del Museo de León, Luis Grau, y el director de Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, quienes repasarán la trayectoria del artista leonés. Manuel Díez Rollán nació en León en 1924 y murió el pasado año 2009 a los 84 años.
El artista se crió en Valencia, se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y según los estudiosos de su obra, fueron cuatro sus pilares fundamentales: el expresionismo, la sutileza, la recreación de las óperas de Verdi o Mozart y su relación con el director Reiner Werner Fassbinder. Manuel Díez Rollán realizó varias obras artísticas en León, entre las que destacan La familia leonesa , una escultura situada en la calle Burgo Nuevo y otras obras escultóricas que se pueden observar en el Palacio de los Deportes y en el barrio de la Chantría.
Sostiene el director del Museo de León, Luis Grau, que la trayectoria de Manuel Díez Rollán ilustra el trasiego de una generación «desacarriada». «Descarriada entre el ocaso de una tradición lastrada por su manipulación ideológica durante la dictadura y la autoestima virginal de las nuevas hornadas de artistas criados en democracia, entre el deslumbramiento de la Europa vanguardista y los orgullosos islotes que emergen en casa pese a la miseria intelectual del franquismo», dice.
Díez Rollán se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En la década de los sesenta comenzó su actividad como escenógrafo teatral en Berlín y Hannover. Entre 1976 y 1978 colabora con el director alemán Reiner W. Fassbinder en varios proyectos cinematográficos y teatrales. En 1981 regresa a España definitivamente.
Amigo de Picasso, Miró y Dalí, el leonés bebe de las fuentes del surrealismo y vive y trabaja con el genio de Cadaqués durante una temporada. Con Dalí realiza la obra El Cristo yacente o de desechos. Según Antonio Natal, crítico de arte y amigo personal de Díez Rollán, «fue una obra conjunta de Dalí y de Manolo, en la que Díez Rollán tenía la responsabilidad total, si bien Dalí revisaba al día siguiente lo que Manolo había hecho el día anterior».