Apartan a Marina Castaño de la fundación Cela por su nefasta gestión
El clásico «hasta que la muerte os separe» se ha hecho virtual en Iria Flavia. Lo que la muerte dejó sin separar ha tenido ya su epílogo. Marina Castaño ya no preside la Fundación Camilo José Cela, ocho años después del fallecimiento de quien fuera su marido
Como si de una vieja fotografía se tratase, la viuda de Cela seguirá en un rincón de la cómoda enmarcada en el oropel de la presidencia de honor hasta que los aires renovados de la nueva pareja histórica, la Xunta de Galicia, tomen otra dirección
Que la situación parezca más un culebrón al estilo Dinastía, con no pocos paralelismos con aquel otro de La Fundación, es el resultado de la desafección del escritor padronés hacia su anterior esposa, Rosario Conde, y su hijo, Camilo José Cela Conde y de los, por lo visto, oscuros manejos de su viuda, Marina Castaño, quien se ha visto desbordada por lo que muchos consideran una desastrosa gestión del legado del escritor y una excesiva codicia
La viuda oscura. Lo cierto es que el funcionamiento de la Fundación era errático últimamente. La chispa que ha encendido la mecha fue la reclamación del hijo de Cela sobre el testamento del escritor, en que legaba todo su patrimonio a su esposa Marina Castaño. La sentencia del juzgado madrileño condenó a Marina Castaño y a la Fundación a pagar 5,2 millones de euros al hijo del escritor, de los que casi 4 deberán ser abonados solidariamente por Marina Castaño y las sociedades Palabras y Papeles, S.L. y Letra y Tinta, S.L., creadas por Cela y Castaño y presididas por la viuda del escritor para gestionar parte del legado literario del ilustre padronés. A estas dos sociedades mercantiles, creadas en 1996 y 1997, habían sido traspasados los derechos de autor de la obra literaria de Cela, lo que perjudicó las aspiraciones de su hijo, según recoge la sentencia del juzgado.
El legado literario acabará, aunque se diga que es una cesión temporal, en lo que muchos consideran el mausoleo que Manuel Fraga se ha hecho construir sobre el monte Gaiás a las afueras de Santiago: la Cidade da Cultura.