La Junta despeja la última barrera de la muralla en Ruiz de Salazar
Cambia la calificación del PGOU y prohíbe construir en la única parcela que quedaba libre
Imagen de la valla metálica que se instaló en el 2008 en la parcela que se preveía construir.
Era una de las últimas barreras del monumento romano más importante de la ciudad. Ahora, tras la resolución de la Consejería de Fomento, se ha suprimido de manera definitiva. Se trata de la parcela número 10 de la calle Ruiz de Salazar, la comprendida junto a uno de los cubos de la muralla que aún están en pie en León. El Bocyl publicaba ayer viernes la Orden en virtud de la cual se modifica el cambio de calificación asignada por el PGOU de León a parte de la parcela, que actualmente se encuentra sin edificar, asignándole un uso de espacio libre público con el fin de evitar una nueva edificación adosada a la muralla, y recuperando con ello un nuevo fragmento de la misma que contribuya a su puesta en valor. Es decir, en el número 10 de la calle Ruiz de Salazar ya no se podrá levantar inmueble alguno. Hay que recordar que en junio del año 2008, el propietario del solar inició la excavación arqueológica preceptiva para la construcción de un edificio en este lugar. Y eso, a pesar de que la muralla es, además de Bien de Interés Cultural, Monumento Histórico Artístico. Fue la publicación de Diario de León la que evitó que la edificación siguiera adelante. Sin embargo, el propietario no cometía ninguna ilegalidad, por cuanto que la obra cumplía con la normativa municipal. En el año 2001, el Ayuntamiento -gobernando Mario Amilivia- aprobaba una modificación del Plan Especial de Protección de la Ciudad Antigua de León que tan sólo afectaba a Ruiz de Salazar y quitaba la protección a los ocho inmuebles de esta calle (números 10 al 24). Siete de estos espacios estaban ya edificados y otro, el que nos ocupa, libre. La modificación se justificó entonces diciendo que el tramo de la muralla al que afectaba no tenía «tanto valor como los que cuentan con una seriación de cubos, que parecen ser los únicos elementos que merecen ser liberados de construcciones por ser los que otorgan la imagen característica de la muralla».
A raíz de la aprobación del Plan Director de la Muralla, el Ayuntamiento solicitó a la Junta la modificación del PGOU para evitar que este último tramo pudiera ser construido y la muralla luciera libre de barreras. De hecho, este proyecto contempla la expropiación y demolición de varias de las edificaciones anejas al lienzo (la mayoría en la carretera de los Cubos y la calle Carreras. En principio se ha liberado la fortaleza de una antigua carpintería y los restos de una antigua vivienda, mientras que aún sigue en pie otra casa cuyos trámites de derribo aún no se han aprobado. Sin embargo, aún permanecen otros cinco inmuebles en pie pegados a la muralla, alguno cerrado desde hace años. Liberar toda la muralla de edificaciones será una labor de décadas. A excepción de las calles Carreras y Ramón y Cajal, prácticamente en todo el perímetro de la muralla hay construcciones pegadas a ella: en San Pedro de los Huertos, en Ruiz de Salazar, en la calle de Serradores, en el Caño Badillo -donde para la construcción del parking subterráneo bajo la plaza Mayor se derribaron tres metros de muralla-, en Era del Moro y en Conde Rebolledo.
Expropiación de la parcela. En el caso de la parcela de Ruiz de Salazar, la concejala de Cultura y Patrimonio, Evelia Fernández, prefería ayer no adelantar si el Ayuntamiento procederá a su expropiación ni cuándo se producirá. ««De momento es pronto para hablar de ese tema», decía la edil, que manifestaba la conveniencia de hablar con los técnicos antes de tomar una decisión. La memoria enviada a Fomento calcula que el coste total de la ejecución de la actuación de expropiación ascendería a 197.377 euros. En cualquier caso, las obras de rehabilitación del lienzo en este tramo están entre las que con más urgencia se han puesto en marcha por parte del Ayuntamiento. Así, hay que subrayar que sus 90 metros cuadrados serán los primeros en ser paseables. Este mismo año el adarve será accesible al público por una escalera de madera, apoyada en una estructura metálica que no tocará el lienzo. Los minusválidos también podrán subir a la muralla por una rampa.
Las obras de restauración en esta zona de la muralla, encargadas a la empresa Esoca concluirán a finales de año, si se cumplen los plazos previstos por el Ayuntamiento, de seis meses de duración, y tienen un presupuesto de medio millón de euros. El proyecto, incluido en el Plan Director de la Muralla, prevé elevar hasta los seis metros -"altura del adarve-" el cubo. Además, hay que subrayar el descubrimiento de grandes piedras datadas en el siglo I, «restos de la primera muralla leonesa», lo que contrasta con la antigüedad del resto del recinto, de finales del siglo III y principios del siglo IV. Melquiades Ranilla aseguraba ayer que la obra completa del lienzo en esta calle debe estar lista para el mes de junio.