Nonia Villa despliega en La Casona su trayectoria artística
«Desde aquí veo mi existencia como una gran ópera-ballet», dice.
La joven artista leonesa Nonia Villa.
No es normal que una persona con la juventud de Nonia Villa proponga hacer ya el primer balance de su trayectoria vital. Pero la joven artista leonesa ha decidido que sí, que en su primera exposición individual en la capital debía hacer resumen de lo acontecido en su corta existencia. Por eso ha llamado a la muestra que ha inaugurado en La Casona de la Fundación Carriegos Representación de una vida .
Y Nonia Villa lanza un aviso a los que naveguen por el intrincado espacio de sus instalaciones en la galería del sótano y en la sala de música de la original casona de Suero de Quiñones: «Cualquiera de todas estas cajas de cartón —dice— puede contener más movimiento del que jamás nos hubiésemos planteado. Y es que el movimiento no solo puede representarse con movimiento en sí mismo, sino que puede encarnarse en millones de objetos que lo simbolizan. Aquí se esconde mi movimiento. Lo fue hasta que lo metí en esas cajas y lo será nuevamente desde el momento en el que comience a desembalarlo. Cada caja es contenedora de lo que fue, es y será, contenedora de fragmentos de mi propia vida, congelados en el movimiento de las figuras que esconden».
La exposición de Nonia Villa no es sino un cúmulo de instalaciones, de representaciones que ella quiere conectar con los distintos capítulos de su existencia como artista… y con la música, que se encuentra implícita en toda la exposición.
Sus muñecos de alambre cobran vida en esos pequeños escenarios y muestran todo el delicado ritmo de sus movimientos. El material, completamente maleable, permite a la joven artista expresarse con enorme soltura y así representar desde delicados pasos de ballet a las figuras de los grandes tenores. Todo ello, como decíamos, bajo el signo de la música.
Ahora, en León. Nonia ha vivido en Madrid y en Valencia y ahora piensa quedarse en la capital leonesa. «Será una nueva etapa —comenta— no sé aún si me quedaré aquí para siempre o volveré a comenzar una aventura diferente, pero por ahora me quedo. Me encuentro en ese momento en el que libero la magia del pasado y abro las cajas, los recuerdos, para asentarme en esta nueva ubicación. Me enfrento con mi pasado exigiéndome desde este mismo momento pensar en mi futuro. Desde aquí veo mi existencia pasada como una gran ópera-ballet en la que he sido de todo, protagonista, música, directora, escenógrafa, bailarina, e, incluso a veces, espectadora».
Pintora, escultora, colaboradora de desfiles de moda, escenógrafa… es difícil concretar la línea que sigue Nonia Villa, pero lo cierto es que esta exposición suya en La Casona de la Fundación Carriegos tiene una impresionante cúmulo de creatividad. Sus obras intentan sintetizar la melodía inacabada de su joven existencia y lo hace, como ella dice, con «movimientos de reflexión, haciendo y deshaciendo cajas, contenedores de recuerdos. Toda la vida entra en cajas y esas cajas en una furgoneta que se lleva los recuerdos hacia el incierto futuro».