Vetusta Morla | grupo musical
«Nuestra generación estuvo muy desnutrida de música en los años 90»
Basta con escuchar un solo tema de ‘Vetusta’ para volver a identificar su estilo en cualquier otro tiempo y lugar: son inconfundibles. Dueños de la sugerencia musical y la letra existencialista, este viernes en el Pabellón del Polígono 10 de León presentan su nuevo y celebrado disco, ‘Mapas’.
La banda madrileña, al completo. De pie, Álvaro Baglietto, bajista, quien ha contestado las preguntas de esta entrevista.
¿Será la voz de Pucho, las letras de Guille y Juanma, las bases de Álvaro y David? ¿Qué ha hecho de Vetusta Morla todo un fenómeno para la música independiente española, con temas bruñidos como pequeñas joyas, siempre trabajados hasta la extenuación? Este viernes a partir de las 20.00 horas en el Pabellón Margarita Ramos del Polígono 10 —y tras el naif e intenso pop de Eladio y los Seres Queridos y el soul de Freedonia— los leoneses se encontrarán con los Mapas —esa colección de medallas y arañazos— de la banda de Tres Cantos. Entradas anticipadas, a 24 euros en www.ticketcyl.com y en la oficina comercial de Diario de León (Gran Vía de San Marcos, 8).
—¿Cómo habéis conseguido ese sonido tan inconfundible, ese ‘sonido Vetusta’?
—Es el fruto de todas las personalidades y de todo lo que hemos pasado juntos. Es curioso, pero cada músico (sea guitarrista, bajista, da igual) tiene su sonido propio, su manera de tocar. Y a nivel de banda también, un grupo es la conjunción de todos esos sonidos, de todos los conciertos en común, de viajes, de muchas horas de ensayo. Todo ese tiempo trabajando y conviviendo se va solidificando y fructificando. No es todo música, es algo que va más allá.
—¿Qué hay de las canciones, cómo es el proceso de composición de obras tan profundas y a la vez tan sugerentes?
—No hay una regla fija: puede venir primero la letra o primero la música, y da igual quién trae qué. Pensamos más en el conjunto que en de quién es esa idea o aquella otra. La cosa está en pensar más en ofrecer que en recibir. La música manda, la canción es lo importante. Con el paso del tiempo, Guille y Juanma son los que han escrito más letras, pero Pucho y yo también hemos hecho algunas.
—Entre ‘Un día en el mundo’ y ‘Mapas’ pasaron tres años en los que los fans no paraban de ‘exigir’ nuevo disco. Os tomáis vuestro tiempo...
—Totalmente. Intentamos ser muy cautelosos con todos los pasos que damos y no nos atrevemos a dar ni un solo paso en falso. La verdad es que somos un poco pesaos , un poco capullos con lo del perfeccionismo. Pero es verdad que cuando cocinas algo a fuego lento, te sale más rico. No tenemos prisa y además el tiempo es importante, reposar lo vivido, examinarse, saber en qué momento nos encontramos...
—¿Cómo vivís, desde el escenario, esa tremenda emoción que se suele respirar en vuestros conciertos?
—La vemos, la vivimos y la compartidos día a día. Sin ir más lejos, en el primer concierto de esta gira, ya desde el primer instante había gente llorando y nosotros ahí, con los ojos rojos. Bueno, es que de eso se trata. ¿Qué es la música sin emociones? Es un punto bonito sentirlo. Nosotros se lo debemos a nuestro público, que nos ha permitido vivir de esto. Pero tampoco somos un grupo de grandes masas, por ejemplo no nos interesa la televisión, aunque nos han ofrecido cosas.
—¿Qué os dice el público?
—Nos habla constantemente en los conciertos. Es una vibración constante, te lo dice todo, como si te hablara al oído. Es una comunicación no verbal, muy bonita. Son muchas las energías que sentimos, compartimos e intentamos canalizar a través de la música. Además, es algo que da mono .
—Sois hijos de un tiempo musical muy concreto, en cuanto a consumo de música.
—Sí, ahora el mercado está muy abierto, antes todo era mucho más limitado. Ahora las fronteras ya no existen y, básicamente, no hay ley. Es un boca a boca, un compartir lo que a uno le gusta a través de redes sociales... han cambiado los canales y los métodos. Ya no hay encasillamientos, todo el mundo puede escuchar de todo. Y gracias a Dios que ha sido así.
—¿Por qué Vetusta Morla triunfa tanto entre una generación concreta?
—Bueno, en los conciertos vemos de todo, pero es verdad que sobresalen los treintañeros. ¿Por qué? Pues no me lo había planteado así muy en serio, pero yo creo que la nuestra ha sido una generación un poco desnutrida musicalmente en los noventa, y a raíz de la explosión de la música por Internet ha surgido un montón de gente que ha cogido el testigo y que quiere hablar de historias cercanas y reales.