Cuatro autores leoneses se unen para publicar y crear un bar literario
El Bar Belmondo acoge hoy la presentación simultánea de tres poemarios y un ensayo.
El escritor leonés Alfonso Xen Rabanal organiza hoy en el Bar Belmondo (detrás de la Catedral) un encuentro literario con motivo de la publicación de su nueva obra, El tiempo del hombre muerto . El libro es una crítica abierta a un sistema enfermo y a un hombre que parece más muerto en vida que cuando llega a la tumba.
El evento, que estará presentado por Vicente Muñoz, ha sido la excusa para reunir a cinco ‘jóvenes’ escritores -alguno de 40 años-. Son Pepe Pereza con su Relatos del humo (y del hachís) , Abel Aparicio y Toño Morala con Esto no rima , Ángel Fernández con Las lágrimas del Pato Donald , el asturiano David González con No hay tiempo para libros , y el propio Rabanal. Todos ellos publican en total tres poemarios, un libro de relatos y un ensayo en la editorial andaluza Origami. Cinco representantes de las letras leonesas —y asturianas en el caso de González— que aúnan las presentaciones de sus libros para hacer de ello un acontecimiento cultural.
Xen, que no se siente a gusto con las sesiones oficiales, decidió buscar un formato que pudiera convertir la presentación en una reunión de amigos y autores que estuviera además abierta a los curiosos.
La noche empezará con la presentación de los cinco libros y contará también con la presencia de Julio Eléctrico DJ, seudónimo del escritor leonés Julio César Álvarez, que amenizará la velada con música. Para redondear la noche la editorial Origami, ante la falta de otros medios, ha puesto a disposición del evento dos ejemplares de cada uno de los libros, que serán sorteados entre los asistentes.
El dueño del Bar Belmondo, Yago Ferreiro, que cede el espacio gratuitamente para la celebración de la reunión, asegura que «hacer cosas culturales es una cuestión de gusto personal, porque a nivel económico es siempre una catástrofe».
El proyecto cultural del Belmondo ya nació con la idea de no ser rentable. El objetivo primordial de su fundador era crear un espacio en León donde se diera acogida a actividades culturales que no disponen de otros espacios, como sesiones literarias o noches de micrófono abierto.
«Abro todos los días del año, paso aquí trece horas al día y todo lo que gano está dedicado a unas actividades que no tienen garantía de éxito», explica Ferreiro.
El Belmondo es uno de los pocos lugares de León que ceden su espacio de forma gratuita para mostrar los trabajos de los jóvenes escritores o de aquellos que aún no han despegado su carrera.