«Los mayores leen con la cabeza, y los niños, con el corazón abierto»

Manuel Ferrero ‘libera’ en Internet su nueva obra infantil, ‘Teodora la dragona’.

Una de las ilustraciones de ‘Teodora la dragona’, libro de literatura infantil que ya puede obtenerse, gratis, en Internet.

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e. gancedo | león
León

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Un día nos presentó a un cordero con la cabeza llena de pájaros pero de inmenso corazón ( Pombo, el cordero conquistador ) y otro, a un incorregible y algo veleta gallo del Curueño ( Kikiño ), pero Manuel Ferrero López del Moral también nos hizo ver que hasta los niños con parálisis cerebral pueden trepar hasta El reino de los mil escalones y que a Anastasia la valiente el hecho de ser una niña con síndrome de Down no le impide para nada vivir apasionantes aventuras y superar todos sus miedos. Ferrero, además de autor de literatura infantil, es uno de los más conocidos cuentacuentos de León y un trabajador social infatigable. Ahora acaba de alumbrar nuevo libro pero esta vez ha decidido ponerlo a disposición de todos, gratis, en Internet. Su título, Teodora la dragona .

¿Cómo surgió la chispa inicial para sacar a la luz esta obra? «Actuaba en un cuentacuentos hablando sobre la alegría —recuerda el escritor— y un niño saltó agitado: ‘Pues a mí no me gusta la alegría, cada vez que me río, me riñen’. Me pareció que esa frase merecía un cuento a favor de la alegría, pero no uno ñoño. Uno que diera respuesta a su incomprensión. Los adultos, a veces muy serios y ordenados, podemos olvidar que sólo la risa espontánea nos libera y que la ternura es la evolución en estos tiempos agitados. Este cuento da herramientas emocionales para que los niños y niñas cuiden su alegría interior».

Pero el autor de Ciñera de Gordón no olvida la labor principal de la ilustradora, Lidia Iris Masferrer, quien en su día le había pedido un cuento para ilustrárselo. «Vamos, un lujo». «No tuve que enseñarle más: la historia de Daniel y Teodora, la dragona de la sopa, le encantó. Se puso a ello y el resultado es precioso. Originalidad, sensibilidad y mucho colorido. Personajes mofletones y un toque de fuerza. Le pone luz a cada palabra mía». Un trabajo en común que se llevó a cabo de la siguiente manera, como relata el escritor montañés: «Cada cierto tiempo me llegaba al móvil la foto de una nueva ilustración y una pregunta: ‘¿Te gusta así? Yo encantado y feliz de la vida, pues, ¿qué pega se le puede poner a la belleza?».

Y sobre el hecho de hacer que el acceso a esta obra sea totalmente libre a través de la web manutecuenta.com, dice: «El dinero no compra la alegría y ese rapaz merecía una respuesta. A Lidia también le pareció bien. Personalmente creo que cuanto más ruede, mas posibilidades tiene de publicarse. Estoy seguro de que se hará de papel como los que tengo ya en librerías de todo el país. De momento lleva buen camino, más de mil visitas y muchos mensajes de agradecimiento o pidiendo información sobre nuestro trabajo».

Para Manuel Ferrero, esta historia sobre un niño que se encuentra un dragón en la sopa quiere transmitir «el valor de aprender a conocerse, de saber medirse, de permitirse el disfrute y de no desanimarse cuando no nos entiendan. Curiosidad por lo invisible. ¡Tal vez en tu sopa haya una dragona roja que tenga problemas con su fuego hasta que aprenda a usarlo!».

Todo un apasionado de la literatura juvenil e infantil, asegura que la imaginación «y la capacidad de emocionarse y de aprender a pensar son parte de las buenas historias». «De La llamada de lo salvaje aprendí a admirar a los perros; de La isla del tesoro , que hay que protegerse de los canallas; de Pinocho a no metir y de El gallo Kirico , que no se puede picar en la mierda porque te manchas el pico».

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Preguntado por quiénes son sus mejores lectores, si los niños o los adultos, el creador, junto a Alfonso Salas, del espectáculo Salas de Manualidades cree que los mayores «leen más desde la cabeza y los niños desde la intuición y con el corazón abierto. Los peques siempre encuentran visiones inesperadas y llenas de sorpresa». Pero además de Teodora, el lector encontrará en la web de Ferrero otra delicia ‘liberada’, El gato garduño , ilustrado por Laura Bécares. «De todos modos, si compran los que tengo en papel, lo agradece mi bolsillo y favorecen que me siga dando ganas de regalar», dice Ferrero con humor. Y apunta: «Ya lo dice el refrán: ‘manos que no dáis, ¿qué esperáis?’».