Isidoro Álvarez Sacristán. juez, escritor y articulista

«La sociedad civil está reaccionando ante la partitocracia»

Leonesidad versus leonesismo, el disfraz de la política, la crisis, los votos. Todo esto y más es ‘León, entre la leonesidad y la política’, recopilación de artículos de este leonés, ex magistrado del Tribunal Superior del País Vasco.

El juez y articulista Isidoro Álvarez, que acaba de publicar sus columnas de opinión.

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n. g. sabugal | león
León

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—¿Qué es la leonesidad?

—En el libro yo contrapongo leonesidad a leonesismo. La leonesidad es un sentimiento perenne. El leonesismo, como cualquier ismo , es no permanente y está sujeto a los vaivenes de la política. El leonesismo unas veces ha pactado con la derecha y otras con la izquierda.

—Dice que el sentimiento de leonesidad «no se vende ni se mercadea». ¿Es una advertencia a los políticos de la provincia?

—Correcto. En uno de los artículos cuento cómo, hace unos cuantos años, fui a la sede de la UPL a pedir los Estatutos porque quería saber qué era eso de la UPL, si era un partido político o estaba dentro de la leonesidad. Y es un partido político porque, en realidad, lo que se mercadea es el leonesismo.

—En el primer artículo que recoge, de 2008, habla sobre la situación de la UPL. Ahora, con un solo procurador en Cortes. ¿Qué le espera al partido?

—Creo que nada. La UPL surgió imitando a los nacionalismos vasco y catalán. De aquella surgieron muchos partidos políticos en sitios que nunca habían sido nacionalistas.

—El último ya toca el tema de la crisis, que León está sufriendo muy duramente. ¿Qué salidas tiene la provincia que no sean las de sus carreteras?

—Creo que la crisis no es solamente económica, sino también política. Viene de querer ser más que el otro y eso lo explotan los partidos, que hacen parques sin niños y polideportivos sin deportistas.

—¿Valladolid -léase la Comunidad- es la excusa o el problema?

—Los leonesistas siempre le echan la culpa a Castilla y ése es un nacionalismo del siglo XIX. Es verdad que Valladolid ha olvidado en ocasiones a León, pero también es verdad que ésta es la única comunidad con dos entidades. En su momento yo ya me quejé de algunas cosas. Por ejemplo de que aquí no hubiera un Tribunal Superior de Justicia o de que las Cortes no se hubieran puesto aquí, que tenemos las más antiguas. Ahí los leoneses se dejaron comer la tostada.

—¿Las nuevas generaciones destruyen la memoria al igual que hizo la piqueta con el edificio del instituto Padre Isla?

—Yo recuerdo eso en el libro porque fue una barbaridad. Las nuevas generaciones están demasiado aisladas de las anteriores y no se puede partir de cero, decir que se es leonés desde el año 2010 y no se quiere mirar atrás.

—Con la situación de los políticos en estos días, ¿se puede seguir comparando el voto con la gloria, como usted dice citando a Azorín?

—Antes del voto debería ser la gloria, pero al final no sabemos qué es primero, uno u otro. El voto no nace de repente en el siglo XVIII, pero ahora parece que ha surgido otra democracia, la de los partidos: la partitocracia. Ahí es donde está el leonesismo.

—¿Cuál es el disfraz del político?

—Su propio partido, en ocasiones. ¿Se puede creer la promesa de alguien enmascarado? Las encuestas nos dicen que los ciudadanos no se fían de los políticos porque éstos están disfrazados.

— ‘El tecnócrata que te destecnocratice buen tecnócrata será’, afirma. Pero el político siempre le ha prestado una escasa atención, cuando no lo ha eliminado directamente.

—Sin duda. Los tecnócratas siempre han tenido muy mala prensa y el político nunca ha hecho caso al técnico cuando le dice que ahí no se puede poner un polideportivo, porque el político lo que quiere es ponerle su nombre, aunque la instalación esté vacía.

— En una de sus columnas recuerda una cita de ‘El Capital’ que dice que la violencia es la partera de toda sociedad vieja cuando ésta lleva en sus entrañas otra nueva. ¿Estamos ante un cambio social?

—Creo que sí porque se está viendo violencia en todo. Los desahucios, los descontentos. No es una revolución, sino una evolución revolucionaria. Creo además que el sistema del bipartidismo está agotado. La sociedad civil está reaccionando ante la partitocracia.

—Bárcenas, los ERE en Andalucía, Nóos, Gürtel. La corrupción llega a los juzgados. ¿Cuál es el papel de los jueces en todo este lío?

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—Los jueces están desbordados y así es imposible arreglar nada. El Poder Judicial está politizado. Los jueces se quejan de la politización de la Justicia y los políticos de que la Justicia está politizada.