Silvia Prada: «No hay arte elitista; hay consumo elitista del arte»

La leonesa continúa su frenética actividad creadora; lo último con ‘Carlos Magazine’.

Imágenes de dos de las creaciones de la artista leonesa Silvia Prada.

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cristina fanjul | león
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«Como si Kandinsky, Mondrian, Miró, y Warhol tuvieran un hijo secreto ciego para el color»... La crítica internacional ya ha encumbrado a Silvia Prada. Establecida desde hace más de diez años en Nueva York, su actividad creadora continúa siendo febril, con una obra que consigue combinar aspectos del Pop Art, la ilustración de moda y los garabatos para engendrar con todo ello un estilo devoto del trazo de grafito.

Silvia Prada aterrizó en el Laboratorio 987 del Musac hace ya ocho años. Hot or not hot, titulaba una muestra comisariada por Tania Pardo que, según sus propias palabras, era un desarrollo de diferentes situaciones de la cultura visual más contemporánea, «teniendo en cuenta lo más hot (caliente) de la misma, de la música, del cine, de la moda, la pornografía y la tendencia: Gwen Stefani, Macauly Culkin, De Aoakiu, Kar Lagerles»... todos ellos se desenvuelven en medio de un blanco absoluto.

Ahora, la artista continúa su voracidad creativa y acaba de publicar The New Modern Hair: A styling Chart, un trabajo con el que rindió tributo a los peinados de las barberías de los sesenta. La obra mezcla ilustraciones de anuncios de época con figuras geométricas de la Bauhaus. Silvia Prada en estado puro. Además, este libro se hizo exposición en el Pacific Design Center de Los Ángeles.

A medio camino entre Inglaterra y España. Prada recuerda su exposición en el Musac: «Fue muy interesante, en principio seguí con mi evolución como artista diseñando mas producción y haciendo mas incursiones en museos y galerías así como exposiciones por todo el mundo, al mismo tiempo que seguí editando mas libros de artista y atendiendo encargos también comerciales, siempre que los mismos encajaran en el rigor de mi discurso».

Puede que la única española en colaborar con mitos de la cultura pop como Dazed & Confused —«una revista que nació en la dedada de los 80 siguiendo la estela de revistas legendarias como The Face … las primeras revistas que hablaban de la cultura en la calle, moda, música, estilo, arquitectura, diseño y arte… fueron las primeras revistas que nos informaban y alimentaban sobre todas esas cosas nuevas que nos rodeaban…..junto con el Interview de Andy Warhol…pionera en todos los sentidos»—, Silvia Prada ha conseguido una voz personal en el mundo de la creación, un sello artístico en el que combina de manera magistral la ilustración figurativa con elementos geométricos propios de la abstracción, que en su anterior edición reunió imágenes de fotógrafos de los 90 con referentes de la historia del arte como Kandisnky y Malevich.

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Esa manera de pintar bigotes a la Gioconda lo reinventa Silvia Prada con todo lo que tiene a su alcance. Miró y Kandinsky, pero también los iconos de Disney o del manga. Así puede verse en sus últimas colaboraciones con las revistas Carlos Magazine, en la que reintrepreta a Catherice Zeta Jones, y en Ponytale, en la que traza el perfil de Elena Anaya. Esa referencia, la mezcla entre alta cultura y la expresión de la cultura pop no supone una barrera para Silvia Prada, que niega la mayor: «Para mi no hay alta ni baja cultura, y en eso se basa el discurso de cualquier artista pop. No tiene una intencionalidad especifica… tiene que ver con lo honesto que seas con tus vivencias y la cultura visual que te atrae y como lo comunicas», destaca la artista, para quien la argumentación sobre el fin del arte elitista no tiene sentido. «No hay arte elitista, hay consumo elitista del arte….. el arte no puede ser elitista por la naturaleza de su acto», sostiene. Y es que la creadora defiende que en su trabajo trata de aportar un mensaje de placidez visual, de interpretación de las imágenes cotidianas de otra manera, sirviéndose de las vanguardias del siglo pasado como como material de merchandising, como elemento de consumo.«Trato de convertir todo ese mundo visual obsesivo en un bodegón de características casi clásicas, dándoles un sentido distinto», asegura la artista.