Manuel Olveira director del musac
«Esperamos seguir colaborando con el MOT en el futuro»
Es su primera prueba de fuego como director del Musac y lo hace en uno de los museos más exigentes del mundo. El MOT de Tokyo y su conservadora jefe, Yuko Hasegawa, están en la cima del arte contemporáneo mundial.
—Tras este opening, va a salir algún tipo de relación con el MOT para el futuro?
—Con el MOT y con su conservadora jefe Yuko Hasegawa hay muy buena sintonía. Tenemos algunos intereses comunes en líneas de programación, de hecho la conservadora jefe del museo vendrá a España en verano y veremos si es posible algún tipo de colaboración en el futuro.
—¿Qué piezas se quedaron fuera respecto de la expo que se exhibió en León y por qué?
—La exposición en el MOT es más amplia que la exposición que se hizo en León, por cuestiones de espacio disponible. En ella se muestras más obras y artistas que en León. Hay contadas obras de artistas asiáticos que sí que se exhibieron en León y que no se exhiben en la muestra en Japón debido a que desde el MOT se quería hacer hincapié en el arte español y latinoamericano, más allá de artistas que son más conocidos en Japón.
—¿Lorca es una presencia forzada debido al gusto de los orientales respecto de su obra o se trata de una figura que enlaza las piezas de la exposición con coherencia?
—Cada cultura contextualiza las obras en función de sus referencias significativas, eso lo hacen tanto ellos como nosotros. La obra de arte es polisémica y las relaciones que se pueden establecer son múltiples.
—¿Cuánto peso tiene la creación latinoamericana y cuánto la española?
—Mitad y mitad, pero la combinación de arte español e iberoamericano da profundidad e intensidad a la exposición, sobre todo porque muestra una cultura hispanohablante múltiple, variada y vibrante y no como un monolito.
—¿Cómo se ha elegido a los artistas que darán los seminarios?
—Por su representatividad a la hora de presentar los contextos culturales variados que presenta la exposición. También por la calidad de su trabajo, la temática que abordan y el tipo de soporte de su trabajo.
—¿Por qué la exposición se inicia con Marty y se cierra con Garaicoa?
—Se inicia con Marty, al igual que en el Musac, porque su pieza Los visitantes produce una identificación con el espectador al entrar en la muestra. Sin embargo, no acaba con Garaicoa, en realidad es más un recorrido circular que va presentando diferentes temas tales como los estereotipos culturales, la inserción de la cultura en el cuerpo, el paisaje y la arquitectura, la interioridad, las cuestiones de género, la atención a cuestiones de índole política y social.
—¿Cree que lo grotesco es lo que mejor define el alma española? ¿Qué sentido tiene la muerte en la creación hispana desde los ochenta?
—El arte español es variado. De hecho la exposición muestra la cultura hispanohablante de manera caleidoscópica, intentando respetar la diversidad. Pero hay algunos temas comunes con ciertos aspectos culturales de Iberoamérica, España y Japón tales como la relación entre lo real y lo fantástico, el Cielo y la Tierra... También la presencia de la exageración —el esperpento de Valle Inclán— como forma de representar y entender la realidad. Esos temas son comunes entre las diferentes culturas y funcionan como ventanas que desde un punto común se abren a la diversidad y la peculiaridad de cada obra y de cada artista.
—¿Qué pieza representa mejor este carácter?
—Estas características están presentes en muchas piezas, la de Garaicoa De cómo la tierra se quiere parecer al cielo puede ser un buen ejemplo de ello.
—Tengo entendido que se expone una muestra de artistas japoneses al mismo tiempo. ¿Cómo dialoga con la del Musac?
—El hecho de hacer coincidir artistas de la misma generación y de diferentes contextos culturales pone de manifiesto las coincidencias, pero sobre también las diferencias de cada contexto. Es una muestra de la variedad de posiciones estéticas que son posibles en el arte contemporáneo.