una prueba única

Hallan el primer vestigio artístico del templo sobre el que se erigió San Isidoro

El historiador José Alberto Morais localiza una enigmática fotografía que presentará en el Instituto Bíblico.

Arriba, fotografía del relieve tal y como acaba de ser localizada en el Instituto del Patrimonio Cultural.

Publicado por
E. Gancedo | León
León

Creado:

Actualizado:

Quizá para un profano apenas signifique nada: una fotografía en blanco y negro donde hay que agudizar mucho la vista para distinguir algún detalle —aunque después de un rato observando se descubren no pocos elementos—, pero para los historiadores del arte y los expertos en iconografía esta imagen es una prueba única. En primer lugar a quien está fascinando es a su descubridor, el leonés José Alberto Morais Morán, del Grupo de Investigación Artarq de la Universidad de Extremadura. Apunta a que constituye el primer vestigio artístico en piedra hasta ahora conocido del ‘primer San Isidoro’, del templo que en el siglo XI erigieron los reyes leoneses Fernando I y Sancha, ese que con el tiempo daría origen a la actual Real Colegiata y del que tal sólo se han excavado muros sin ornamentar.

Moráis Morán, natural de Bembibre, encontró que el Instituto del Patrimonio Cultural de España custodiaba una fotografía, procedente del Archivo Moreno, «que señala al templo legionense como su lugar de origen». Y amplía sobre esta imagen hasta el momento inédita: «A pesar de su baja calidad fotográfica pueden trazarse algunas reflexiones en torno a la iconografía de la pieza, su factura y el lugar que debió ocupar en el desarrollo del arte figurativo en este prestigioso centro».

Se trata de un relieve o escultura románica, «actualmente en paradero desconocido y sin mención alguna dentro de la bibliografía especializada», explicó a este periódico Morais, quien se encuentra inmerso en un amplio trabajo de investigación sobre la pieza del que adelantará más detalles en el Curso de Especialización en Iconografía Bíblica Legionense que, organizado por el Instituto Bíblico y Oriental de León, impartirá el próximo mes de mayo .

«El relieve, de formato cuadrangular, presenta una de sus caras totalmente decorada en torno a la imagen de la cruz —describe el historiador—. En los espacios generados por los brazos de la misma se dispuso el Tetramorfos , portando los libros y extendiendo sus extremidades para sustentar el nudo que acoge la imagen del Agnus Dei . Mientras que el astil vertical de la cruz alberga la imagen de dos figuras angélicas, en el brazo horizontal se dispusieron el Alfa y la Omega, albergadas en cada travesaño. El Agnus Dei , portante de la cruz, gira su cabeza hacia la inscripción donde aún es legible ARIEVS DOMINI . También los cuatro vivientes portan sus respectivas cartelas identificativas. El águila de San Juan se aferra al sogueado y en los espacios sobrantes se esculpió el libro y la inscripción IOANN ». Y prosigue: «Aún es posible leer, a renglón partido, LV/CA , identificando al toro alado, con prominente hocico y marcada cornamenta. En visión frontal, con orejas puntiagudas, se figuró al evangelista Marcos. Su titulus no resulta fácil de leer. Aún con todo es perceptible, en el espacio sobrante entre la cabeza, el ala y el astil horizontal de la cruz, la palabra MARCVS ». Avisa el experto que resulta fundamental «la ubicación de esta inscripción, pues fue dispuesta para una lectura unidireccional del relieve, contemplando la pieza frontal y horizontalmente. Se descarta entonces su colocación en vertical, donde resultaría ilógica la vista invertida de Marcos y Mateo». Las dos últimas figuras hacen eje compositivo con la imagen del Cordero de Dios: «Dos presencias angélicas despliegan seis alas. Mientras que el ángel de la parte superior no presenta restos de epígrafe alguno, el inferior aún muestras vestigios muy desfigurados de su inscripción. Una lectura provisional, a la espera del estudio epigráfico, señala SER/NIS (¿serafines?)».

Comparado con otras piezas y restos de aquella época (arquetas, epitafios, códices, y sobre todo la pila bautismal isidoriana, que según autores también procede del ‘primer San Isidoro’), Morais Morán certifica, como hipótesis de trabajo, la adscripción de esta obra al universo artístico de mediados del siglo XI. «Todos los especialistas señalan que la iglesia de Fernando I sólo pudo tener un ornato ‘pobre’. Pues bien, de confirmarse que este elemento pudo ser de aquella iglesia, habría que replantearse que también estuvo decorada con escultura», sugiere el historiador bembibrés.

Cargando contenidos...

Y de su paradero actual, nada se sabe con seguridad. Sólo que en torno al año 1900, cuando se tomó la fotografía, aún se encontraba en San Isidoro.