Cinco personas disfrutarán de 37 minutos en el interior de Altamira
Cinco personas anónimas y elegidas mediante un sorteo disfrutarán mañana de los 37 minutos más deseados, pues podrán acceder a la cueva prehistórica considerada la ‘Capilla Sixtina del arte rupestre’ y serán los primeros que lo hagan desde septiembre de 2002. Será una visita controlada, reglada y experimental, casi de laboratorio, porque el paso de estas cinco personas, todas ellas mayores de edad, tiene por objeto registrar, mediante decenas de sensores repartidos por el interior de la cueva de Altamira, cómo afectan a las pinturas los posibles cambios de temperatura.
Esta reapertura experimental de una cavidad declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, con más de 20.000 años de arte rupestre en su interior, ha levantado una comprensible expectación, tanto entre los medios de comunicación que quieren mañana estar en al pie de la verja de entrada, como entre ciudadanos de medio mundo. Pero los elegidos para este acontecimiento largamente esperado serán solo cinco, todos voluntarios, que irán embutidos en un mono especial y provistos de mascarilla, y que además serán instruidos previamente sobre la importancia de su colaboración a la ciencia. A este primer grupo seguirán en semanas sucesivas otros similares, también designados por sorteo, para completar a lo largo de ocho meses el estudio científico sobre el impacto de los visitantes.