CULTURA
«Todavía no hemos metabolizado la importancia del Camino de Santiago»
Joaquín Alegre publica una completa guía jacobea llena de curiosidades y propuestas de arte y naturaleza
Urna con los restos del apóstol Santiago
Tras su libro monográfico sobre la capital leonesa, y dentro de la misma colección —esas ‘Guías-recuerdo’ que quieren ser, más que una simple brújula, un bello compendio del arte y el patrimonio que acompañe al viajero sensible y sediento—, la joven editorial Rimpego que dirige Joaquín Alegre acaba de lanzar Camino a Santiago , un intenso recorrido por la llamada ‘calle mayor de Europa’.
Con un abrumador arsenal fotográfico de imágenes limpias y serenas, y un texto muy cuidado y colmado de referencias históricas, artísticas y populares, la obra es el resultado de varios años de trabajo y muchos viajes hilvanando los diversos tramos de un Camino Francés que se amplía en numerosos ‘desvíos’ hacia las bellezas patrimoniales o naturales que lo rodean. Joaquín Alegre, escritor, viajero, bibliófico y uno de los leoneses que mejor conocen la labor editorial, responde a la objeción de que, aparentemente, las librerías están llenas de obras jacobeas: «Cierto. Y también de libros sobre el III Reich o Jesucristo. ¿Ello implica que son temas agotados? Yo diría que no. Sobre el Camino hay numerosas guías, libros sobre experiencias personales, anecdotarios, textos genéricos... Pero, que yo sepa, de este tipo de obras, con imbricación del discurso gráfico y literario, apenas un par. Quiero creer que esta nuestra profundiza más, es más ágil, fresca y directa, se aprovecha además de un planteamiento que evita las continuas redundancias topográficas... Y se enriquece, por supuesto, de toda la bibliografía anterior que hemos podido consultar».
En cuanto a su atractivo más inmediato, la profusión de imágenes (unas 450, tanto de exteriores como de interiores), reflexiona Joaquín Alegre que esas instantáneas «son consecuencia del tiempo (horas y horas) y del espacio (kilómetros y kilómetros). Y luego viene la difícil y voluntariosa labor de selección. Pero la pretensión no ha sido otra que la de seducir al lector con imágenes que atrapen no los monumentos, hitos o paisajes, sino el ‘alma’ de estos».
Como no podía ser de otra forma, todo lo leonés con su cortejo de mitos y resonancias está muy presente en la obra. Y de entre las curiosidades que acompañan al itinerario —indicadas por colores según temas— destaca Alegre que, «tal vez por envidia del respeto hacia los mitos que tienen en otros países, me quedo con el episodio de la batalla de Clavijo, o el de la Tebaida Leonesa, o el de la Cuna del Parlamentarismo, o la visita de Isabel la Católica a San Juan de Ortega». Porque aprovecha este autor y editor que abriera el pasado mes de junio la vereda de su editorial con Leyendas de León contadas por... que «nuestro desdén por el pasado, por nuestros rasgos culturales o etnográficos es insultante. ¿Sabes en que entretienen sus mañanas los jubilados del Reino Unido, Francia, Alemania o Polonia? En enseñar a los visitantes torreones, casas-museo, campos de batalla... Algo impensable aquí, ¿no?»
En la conversación surgen el feísmo y el descontrol urbanístico que afecta a casi todo León e, inexplicablemente, también a sus tramos jacobeos, recorridos por miles de personas al año y que, en vez de carta de presentación de nuestra tierra al mundo, son todo lo contrario. «De acuerdo con que disfrutamos monumentos y tramos señeros. Pero, ¿y el descuido?, ¿y la dejadez? Eso que certeramente mencionas, no es más que el respeto impuesto; el que no sale de dentro. Aún no hemos metabolizado, ni las administraciones ni cada uno de nosotros, la importancia del primer Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio de la Humanidad. El día que cada vecino vea el Camino como un tesoro, empezaremos a evolucionar. Solo entonces».
Y por último, sobre esos augurios en cuanto a que el Camino puede «morir de éxito», recuerda Joaquín Alegre que ya ha sorteado muchas galernas. «Tal vez esté anunciándose una crisis. Algo de abuso. Como esos austriacos que se manifestaron ante un ayuntamiento gallego, exigiendo alojamiento gratuito. Pero esto no es más que el principio de la revitalización».