DOS MIL AÑOS DE BÚSQUEDA
San Isidoro prepara una sala para mostrar en exclusiva el Santo Grial
El cáliz de Doña Urraca se guarda en una caja fuerte y su vitrina la ocupa la réplica realizada en 2010
El conocido como cáliz de Doña Urraca expuesto en el museo de San Isidoro es el Santo Grial
El Santo Grial ya no se muestra al público. Ha sido trasladado a una caja fuerte «durante un brevísimo tiempo», según el abad de San Isidoro, Francisco Rodríguez Llamazares. En su lugar se ha colocado la réplica realizada en 2010 para la exposición Raíces, el legado de un reino por el orfebre granadino Rafael Moreno.
El cáliz de Doña Urraca, que la medievalista leonesa Margarita Torres y el historiador del arte José Miguel Ortega han podido probar que es la Copa de Cristo, tendrá una sala exclusiva, digna de un unicum. Hasta ahora ocupaba una vitrina más de la cámara del tesoro, una pequeña habitación que sólo permite el acceso a grupos muy reducidos.
Actualmente, técnicos de seguridad trabajan en acondicionar un nuevo espacio, en el claustro bajo de la colegiata, donde el cáliz de Doña Urraca ya estuvo de forma temporal hace catorce años, con motivo de la exposición Tesoro Sagrado y Monarquía. Entonces, el Santo Grial, la pieza más emblemática de la muestra que reunió por primera vez el tesoro de Fernando I y Sancha, compartió espacio con otras joyas de los reyes leoneses. La infanta Elena y José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy fueron algunos de los visitantes de una exposición que costó años de preparación y seguros multimillonarios.
De momento, el Cabildo mantiene la máxima cautela sobre una pieza que ha dado la vuelta al mundo en los últimos días. The Times, The New York Post, The Guardian, Le Parisien, La Nación, Irish Times, ABC News, The Telegraph o Fox News son algunos de los medios que se han hecho eco del hallazgo.
«A los visitantes se les explica por qué no está en la vitrina», aseguró ayer el abad, que aún no dispone de las cifras de público que ha registrado el Museo de San Isidoro desde que se desveló que el cáliz de Doña Urraca es la copa de la Última Cena.
Isidro Bango, comisario de la citada exposición Tesoro Sagrado, es autor del nuevo proyecto de musealización de San Isidoro, que lleva ‘aparcado’ nueve años, a la espera de que Caja Madrid (actual Bankia) aporte los dos millones de euros que comprometió para llevar a cabo las obras. Bango, catedrático de arte antiguo y medieval en la Universidad Autónoma de Madrid, ha catalogado 600 piezas. «Explico cómo se deben juntar, cómo deben ser vistas, cómo deben ser explicadas», explicó a este periódico. Y es que para el profesor, San Isidoro requiere un cambio radical. «Yo no dejaría nada en su sitio. San Isidoro es una joya que tiene escondidas la mayoría de sus piezas», sostiene. El catedrático, sin saber que el cáliz de Doña Urraca es el Santo Grial, ya le daba un lugar preeminente en el nuevo museo.
Una muesca en el cáliz de Doña Urraca es una de las pruebas claves que llevaron a Torres y Ortega a descubrir que se trata de la copa que entre el siglo IV —no hay testimonios escritos anteriores— y el XI se custodió en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. La esquirla, entregada al sultán Saladino, fue arrancada con una gumía de doble filo por Bani-I-Aswad, el jefe de la expedición que trajo a León la copa de la Última Cena en el año 1054-55. Los datos constan en dos manuscritos del siglo XIV localizados en la biblioteca Al-Azhar del Cairo. Cuentan que el emir de Denia fue el único de todo el Islam que acude a la llamada desesperada del califa fatimí, ante la terrible hambruna que azota Egipto. El rey de Denia envía un gran cargamento de víveres y pide a cambio «la copa que dicen los cristianos que es del Mesías», para enviársela «a Ferdinand al Kabir, emir de Liyyun» (Fernando El Magno, rey de León). El grial es sólo el ‘vaso’ de ónice, que en el siglo XI la reina Urraca entregó a los orfebres para ser decorado con oro y gemas. El resultado es tan espléndido que durante siglos ha sido valorado como una joya medieval excepcional. A su valor artístico se une ahora el histórico y religioso.