PATRIMONIO LEONÉS
Madrid le ‘roba’ a León la memoria literaria de Antonio Gamoneda
La riqueza de los escritores leoneses sigue en el ‘exilio’ por el desinterés institucional
Antonio Gamoneda el día que entregó al Museo del Escritor varios de sus objetos personales
Documentos personales, una billetera vieja y el ejemplar de Otra más alta vida , el libro de poemas escrito por su padre y con el que aprendió a leer, como tantas veces ha recordado el Cervantes leonés. La Casa del Escritor de Madrid, una institución privada creada por Claudio Pérez Miguez y Raúl Manrique, exhibe una parte de la memoria literaria y sentimental del poeta Antonio Gamoneda. Destaca Manrique que el legado del autor reposa en el museo desde hace un año. El ejemplar de su primer libro de poemas, Sublevación inmóvil, sus credenciales de Cedro, de Críticos de Arte, de la asociación de amigos del Museo del Prado, una billetera pero, sobre todo, el arcano en el que surgió el alma poética de Lápidas. Corría 1936 y los colegios habían cerrado. Así que fue aquel libro, Otra más alta vida, el poemario escrito por su padre, el libro con el que Gamoneda se inició en el mundo de las palabras.
En breve, el Museo del Escritor lucirá también ‘piezas’ de Juan Carlos Mestre y conserva el tintero con el que Jesús Fernández Santos escribió gran parte de su obra y una imagen inédita en la que el autor nos mira desde el molino de Cerulleda en el que escribió Los Bravos, la novela que inauguró el realismo social.
El Museo del Escritor es el ejemplo sonrojante de lo que puede hacerse y no se hace en León. Dos emprendedores argentinos se traen a España la demostración de que la cultura genera riqueza y consiguen crecer a fuerza de trabajo y determinación. Ambos han logrado reunir miles de objetos de un centenar de escritores. Sin embargo, León sigue despreciando el capital literario que tiene y con el que podría crecer como ciudad de la cultura. El último director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, propuso al anterior alcalde, Francisco Fernández, la posibilidad de crear una casa del escritor en la ciudad. Con el traslado de la sede del Procurador del Común a la calle Sierra Pambley, la antigua casa de peregrinos quedaba en desuso y ese fue precisamente el inmueble que Blanco pensó para acoger el nuevo contenedor cultural. Sin embargo —cosas de la política de la corrección— resultó que el edificio ya estaba comprometido. Se pretendía que este anexo a San Marcos acogiera un centro de ayuda a las mujeres. Al final, la miopía hizo que se dejara pasar la ocasión y, como la ocasión la pintan calva, Rogelio Blanco fue desalojado del cargo con la victoria del PP, con lo que León perdió un nuevo tren.
Y es que, como Rogelio Blanco explica, son pocas las provincias que pueden presumir de tener una riqueza literaria como la de León. El centro propuesto por el filósofo y escritor podría haber custodiado manuscritos, objetos personales, primeras ediciones, imágenes y cientos de objetos de los escritores leoneses que hoy se hallan dispersos por toda España.
Herencia dispersa
El caso de Antonio Gamoneda citado es un ejemplo, pero los ejemplos son los que nos llevan a veces a categorizar. Y es que la RAE, por ejemplo, es otra de las instituciones que atesora el legado de escritores como Luis Mateo Díez. En la institución se conserva el original y el cuaderno de trabajo de Pájaros sin vuelo . Asimismo, en la Biblioteca Nacional se encuentran los manuscritos de La fuente de la edad, El expediente del naufrago y Fantasmas del invierno.
Si bien en León, los legados de Antonio Pereira y Victoriano Crémer se encuentran en distintas lugares. El primero de ellos se creó como Fundación y se encuentra en la Universidad de León mientras que la herencia de Victoriano Crémer descansa en la Casona de Villapérez. El archivo de Leopoldo Panero se encuentra en Málaga después de que lo rechazara el Ayuntamiento de Málaga. Y así...