CULTURA
Exhiben un texto de Miguel Delibes primerizo, inédito y desconocido
Se trata de una tesis sobre comercio, de setenta páginas, que escribió con 25 años
Jesús Julio Carnero, Joaquín Díaz y Carlos Villar, inaugurando ayer la exposición.
Un opúsculo inédito y firmado por Miguel Delibes en 1945, de setenta páginas y anterior en tres años a su primer libro ( La sombra del ciprés es alargada ), forma parte de la exposición Escaparates , coordinada por el veterano etnógrafo Joaquín Díaz e inaugurada ayer en la Diputación de Valladolid.
Investigaciones y reflexiones sobre la naturaleza del contrato de cuenta corriente de corresponsales es el título de este inédito mecanografiado por un joven Miguel Delibes (1920-2010) a los 25 años de edad, empleado del entonces Banco Castellano y que confeccionó como una tesis o prueba de acceso a la cátedra de Derecho Mercantil de la Escuela de Comercio de Valladolid, que luego desempeñó. En este caso no se trata de una obra literaria, sino de una serie de reflexiones recogidas en un trabajo de cátedra que advierte de lo inadecuado de algunas normativas sobre las cuentas corrientes, y donde «ya muestra su interés por el uso correcto de cada término», explicó Joaquín Díaz durante la presentación de una exposición que glosa dos siglos de comercio en la provincia vallisoletana.
Esta obra primeriza de Delibes, desconocida para la familia, expuesta por primera vez al público y redactada en una máquina de escribir Hermes que también forma parte del muestrario, engrosa los fondos de Escaparates , que hasta el 28 de septiembre permanecerá en el Palacio de Pimentel, sede de la Diputación de Valladolid.
Más de 8.000 referencias y casi doscientas piezas procedentes de establecimientos e industrias que desarrollaron su ejercicio en Valladolid desde comienzos del siglo XIX componen la exposición que ha inaugurado el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, y el de la Cámara de Comercio e Industria, Carlos Villar.
La caja del Café del Norte
Junto al inédito de Miguel Delibes, digitalizado y disponible para su lectura en una pantalla táctil, se encuentra la otra ‘joya’ de la exposición: la caja registradora del Café del Norte, «un establecimiento famoso por sus visitantes ilustres como Gaspar Núñez de Arce, Emilio Ferrari o Francisco Umbral», en activo desde hace más de 150 años en los soportales de la Plaza Mayor. Joaquín Díaz también ha rescatado una aleluya dibujada por Ricardo Huerta y redactada por Luis Nazario Gaviria que «refleja en veinticuatro viñetas cómo era la feria vallisoletana de septiembre en 1880» y donde aparece, dos meses antes de su muerte, la última imagen del célebre alcalde Miguel Íscar.
El etnógrafo también destacó la presencia de un troquel fabricado a mediados del siglo XVIII en la ceca de Segovia, con el que se acuñaban las medallas de los devotos de la Virgen de San Lorenzo, patrona de Valladolid, y de gran valor sentimental para Díaz, por la gran devoción que profesaba su madre a esta advocación mariana. El fondo expuesto también refleja cómo el Valladolid del siglo XIX relegaba la tradición para iniciar un proceso de «aculturación» en el que la última moda de París marcaba la tendencia a seguir, según explica Díaz en el catálogo, editado por la Diputación y la Cámara de Comercio.
«Lencería, perfumes, vestidos y bailes como el cancán, procedentes de Francia se convertieron en una obsesión para los vallisoletanos de los años sesenta del siglo XIX», prosiguió el coordinador de la muestra.