CULTURA
Medio centenar de poetas rinden tributo a Colinas con ‘Bajo las raíces’
La obra, publicada por la editorial La isla de Siltolá, celebra los cuarenta años de ‘Sepulcro en Tarquinia’
El poeta leonés Antonio Colinas durante la presentación en Ávila de la obra ‘La nieve en los ojos’
Poesía, aforismos, ensayos, conferencias, colaboraciones de especialistas... incluso una larga entrevista en la que Antonio Colinas cede al profesor Juan Antonio González Iglesias el paso hacia su universo literario. Es La nieve en los ojos, la nueva obra del autor de Sepulcro en Tarquinia, presentada ayer en Ávila como prólogo a una semana cultural dedicada al V Centenario de Teresa de Ávila que se cerrará con un recital de Amancio Prada. La obra, que suma varios inéditos, es una gran muestra de la producción creativa del poeta durante los últimos cuarenta años. Destaca Colinas que con algunos de los poemas se hará una edición aparte con varias obras de Luis Carnicero y que incluye ensayos en los que el escritor se sumerge en la obra de Rimbaud, Rilke, Pasternak y María Zambrano entre otros. Asimismo, La nieve en los ojos tiene la virtud de acoger una ‘semblanza’ sobre el olivo como representación del mundo mediterráneo, tan presente en la obra de Colinas y un capítulo que explora la presencia de Italia en su creación poética.
Antonio Colinas destaca que en el mes de abril presentará Bajo las raíces, una obra en la que 50 poetas de todas las generaciones rinden tributo al poeta con motivo de los cuarenta años de la publicación de Sepulcro en Tarquinia. En el libro, coordinado por Ben Clark, colaboran autores de todas las generaciones. Fernando Brines y Antonio Gamoneda figuran entre los creadores que se han sumado a este homenaje publicado por La isla de Siltolá cuya presentación coincidirá con la primera edición del premio de poesía joven Antonio Colinas. «me asusta un poco mirar atrás y ver lo rápido que ha pasado este medio siglo», reflexiona el poeta, que dedica estos días a rematar el que se convertirá en el IV Tratado de Armonía.
Antonio Colinas describe Sepulcro en Tarquinia como un diálogo entre el mundo mediterráneo y las tierras de León. «Brines siempre que me dice que la obra está compuesta de cuatro partes y dos de ellas dialogan con las otras dos», subraya el poeta, que da las claves del poemario, «hay un diálogo por debajo del tiempo unido por la romanización». La obra, fue saludada con el éxito recién apareció, es una larga historia de amor que fue calificado por Jorge Guillén como «el libro con más Italia que conocía».
Lo importante es escribir
Antonio Colinas destaca que a las alturas de su vida, lo importante es escribir. «Me sorprendo de seguir escribiendo», destaca y añade que una de sus aspiraciones es imponer un nuevo ritmo a su vida. «Quiero viajar menos», sostiene. Antonio Colinas, el poeta de la plenitud del ser, el de la palabra que aúna equilibrio, armonía y felicidad, se refiere a la mística de su poesía, a la que llega a través de la filosofía de Oriente y asegura que esa plenitud se da en todas las culturas. «Es la mística de la plenitud del ser, que a veces tiene carácter sagrado y otras, heterodoxo», explica.
Destaca Antonio Colinas a San Juan de la Cruz como el gran poeta del amor. Respecto a Santa Teresa, y coincidiendo con el V Centenario de su nacimiento en Ávila, Colinas reconoce que la mística universal «siempre ha estado muy presente» en su obra, donde ha sido un tema «de gran interés».
Para el autor de Noche más allá de la noche asegura que uno de los conceptos que más le han interesado siempre de la filosofía oriental es la valoración y el respeto hacia el cuerpo. «El cuerpo es el microcosmos del macrocosmos y hay que respetarlo», defiende Colinas, para quien la experiencia de escribir y vivir van unidas . «Ese tránsito se da en mi propia experiencia interior».
Y es que, como él mismo destaca, la poesía es algo estrechamente unido a la vida, a la experiencia de ser, al viaje exterior e interior de cada creador. «No concibo un mundo sin poesía y no concibo, por ello, que ésta no vaya estrechamente unida a la experiencia cotidiana».
El poeta aprovechó el acto en Ávila para presentar la imagen de una Santa Teresa «nueva», unida al convento carmelitano de La Bañeza, que según ha comentado fue «un gran centro teresiano». Según la «hipótesis» a la que se ha referido, la imagen dada a conocer en diapositivas y que se encuentra actualmente en el templo parroquial de Santa María, sería una talla «repintada de negro y blanco», que al ser limpiada ha sacado a la luz una imagen que «puede ser de Gregorio Fernández».
Según señaló se trata de una talla «inventariada», de la cual no se tiene aún el contrato y a la que el público ha podido contemplar, observando las «semejanzas» con la Santa abulense de Gregorio Fernández