INICIATIVAS MUNICIPALES
Margarita Torres negociará con la Junta para que la Oscyl vuelva a tocar en el Auditorio
Los melómanos leoneses se ven obligados desde el año 2011 a viajar a Valladolid para escuchar a la orquesta
Uno de los conciertos ofrecidos por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en el Auditorio de León
La nueva concejala de Cultura, Margarita Torres, quiere recuperar a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León para el Auditorio. De hecho, la edil asegura que ya está trabajando en lograrlo. «Nuestro único propósito es conseguir las mejores oportunidades para León y, por supuesto, para su Auditorio», destaca la historiadora. Este periódico ha contactado con los responsables de la Consejería de Cultura de la Junta para solicitar su parecer pero, al menos de momento, han eludido hacer declaraciones. Y es que la abulia del anterior equipo de gobierno provocó que los conciertos que la Oscyl celebraba en la ciudad —una media de seis al año— se suspendieran para poner en marcha un sistema denominado abono de proximidad. Este programa obliga a los leoneses que quieran asistir a los conciertos de la Orquesta de Castilla y León a desplazarse hasta Valladolid en un viaje que comienza a las cinco de la tarde y no termina hasta bien pasada la media noche.
Sin embargo, y como el propio Jordi Gimeno, director técnico de la Orquesta Sinfónica, manifestaba el pasado me de junio, la Oscyl es «una grandísima herramienta de cohesión social y territorial». El técnico subrayaba la importancia de tener presencia en otras salas de la comundidad: «Ya estamos presentes pero probablemente deberíamos estarlo un poco más», añadía.
El sistema del abono de proximidad comenzó en el año 2011 y gracias a él el auditorio Miguel Delibes capta espectadores del resto de coliseos de la comunidad, el leonés entre ellos, con el fin de llenar un aforo con capacidad para 1.712 personas. La fórmula da todas las facilidades. Cuando existía programación estable en el Auditorio de León, la Oscyl ofrecía alrededor de seis conciertos entre octubre y junio, además de participar en los Festivales de Órgano y de Música Española de León. Era la Sinfónica la que asumía el coste total del concierto, salvo la publicidad y los derechos de autor.
La Junta nunca ha aportado los datos que revelan cuánto cuestan los conciertos ‘itinerantes’ de la Oscyl, con lo que resulta imposible saber si resulta más oneroso para la comunidad que la Oscyl haga giras o que se quede en Valladolid y sean los espectadores los que tengan que viajar para asistir a sus conciertos. Y es que resulta relevante saber que la Junta paga el transporte y subvenciona las entradas de los asistentes. Cada espectador desenvolsa entre 32 y 146 euros —los abonos tienen una subvención del 75%— por asistir a seis conciertos. Además, y como por lo general los autobuses no se llenan con los abonados, las plazas que sobran se ofertan al conservatorio al precio de 6 euros por concierto.
Por contra, hay que destacar que los músicos de todas las orquestas, y los de la Oscyl no son una excepción, trabajan por semanas, es decir, cada semana preparan un programa distinto para dar uno o varios conciertos. El gasto se limita al caché de los músicos, que es el mismo tanto si el concierto se celebra en Valladolid como si lo hace en cualquier otra ciudad de la comunidad. La única diferencia son las dietas que deben percibir los músicos por traslado. Esta remuneración no excede en otras orquestas los veinte euros por músico. Además, mover la orquesta implica unos gastos de desplazamiento, tanto de los músicos como de los instrumentos. Todo ello supondría una inversión para la Junta de 2.500 euros en total en un trayecto como el de Valladolid-León. Hay que recordar que cuando viajaban a León recibían 30.000 euros por seis conciertos. Sin embargo, ahora la Orquesta Sinfónica exige que el Auditorio pague el alquiler de las partituras: entre 600 y 1.200 euros, los derechos de autor que marca la Sgae, tasa que supone el 10% del caché o de la recaudación de taquilla así como el director invitado. Estas partidas tienen un coste que oscila entre los 3.000 y los 15.000 euros, en función del caché del director. Sin embargo, este es un gasto rígido, permanece inalterable tanto si el concierto se celebra en Valladolid como si el escenario se encuentra en cualquier otra ciudad de la comunidad.