EXPOSICIÓN
La Caixa abre en León una muestra de los peligros que acechan al Ártico
Imagen de una de las fotografías de la muestra
Si no existiera un polo Norte, nuestro planeta sería tan diferente que no lo podríamos reconocer. La Fundación La Caixa inaugura hoy El Ártico se rompe, una exposición itinerante que tiene por objeto mostrar la singularidad del ecosistema ártico, explicarnos el importante papel que juega en el clima global y descubrirnos sus características y su biodiversidad. La exposición tiene como punto fuerte las sensacionales fotografías de Andoni Canela, un prestigioso fotógrafo de la naturaleza que ha viajado por todo el territorio ártico y nos trae imágenes de total actualidad.
Con esta muestra, la Obra Social la Caixa desea contribuir al programa Ciencia en Sociedad, mediante la divulgación científica sobre un ecosistema concreto en peligro: el Ártico. De la misma forma, también quiere promover el pensamiento crítico y sensibilizar sobre un problema medioambiental importante: los efectos del cambio climático en el Ártico y las consecuencias para el resto del planeta.
Una de las principales amenazas con que se enfrenta el oso polar es la destrucción de su hábitat. Se mueve por la banquisa o hielo marino para cazar focas, la base de su alimentación. Pero la superficie de banquisa cada vez es menor: en verano, se funde antes y en mayor proporción. En invierno, tarda más en formarse. La consecuencia es que el hielo marino permanente es cada vez más delgado y frágil. Eso pone en peligro a las propias focas y a otros animales como el zorro ártico, que, en invierno, sigue al oso polar para aprovechar los restos de comida que éste deja atrás. La destrucción del ecosistema ártico amenaza la vida tradicional de pueblos como el inuit, presente en Groenlandia y en el norte de Canadá y Alaska. Pero también la de los yupik, inupiat, saami y la de todos los grupos étnicos (cuarenta en total) que se encuentran en Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia. A pesar de poder acceder a algunas ventajas de la vida moderna, los pueblos nativos del ártico dependen de la presencia del hielo y la nieve para poder realizar muchas de las actividades que todavía aseguran su supervivencia, como la caza y la pesca.