CULTURA

«Aunque hayamos cambiado, siempre sonamos a La Habitación Roja»

En tiempos vanidosos y de pose, he aquí la honestidad de La Habitación Roja, que ni siquiera han pedido explicaciones al porqué de los años, pocos, eso sí, de travesía del desierto. Ahora cumplen veinte años formidables, pero, hacia la mitad, el futuro se hizo incierto. Hoy desembarcan en Espacio Vías

La Habitación Roja durante un concierto en San Sebastián

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PACHO RODRÍGUEZ | LEÓN
León

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Frente a los fuegos de artificio, ellos sólo eran una gran banda de pop. Tanto, que era poco para la demanda de superficialidad imperante. Puede que La Habitación Roja funcione ahora mejor que nunca. Sin ser una fría fábrica de pop, sí que han encontrado una frecuencia productiva que más o menos quiere decir: disco cada dos años, y los conciertos que hagan falta. Celebran veinte años que piden a gritos evitar calificativos tan manidos como el de veteranos. Porque si ya hay madurez en los de L’Eliana, conservan todas las ganas de vivir para cantarlo. Y atesoran material creativo suficiente e inspiración, como para poder considerarlos sin rubor autores de muchas de las obras maestras del pop más reciente.

La Habitación Roja también perdurará por directos contundentes y entregados como el que hoy prometen en León. Ahí es donde José Marco, Jordi Sapena, Marc Greenwood y Pau Roca, con Jorge Martí a la cabeza, despliegan la maestría de los años de experiencia. Sobre las tablas parece que todos salen contagiados de ese espíritu de La Habitación Roja que conduce a un repertorio incontestable, tanto con canciones de enjundia pop como con estribillos memorables. Habla Pau Roca para DIARIO DE LEÓN y rebaja la presión. Pero, sin duda, si alguien puede presumir de pop honesto y personal, y de un directo infalible y arrebatador, ellos son La Habitación Roja.

—Veinte años dan para tanto que han vivido de todo. Musicalmente también han evolucionado, con giros sonoros bastante claros, pero mantienen las señas de identidad de La Habitación Roja. ¿Si miran atrás se ven muy cambiados?

—No nos vemos tan cambiados. Y sí, en algunos discos hemos cambiado en cuanto a sonido. Pero tenemos una cosa buena y mala a la vez: Aunque hayamos cambiado, y sea difícil definirnos, siempre sonamos a La Habitación Roja.

—¿Decide uno su propio estilo?

—Nosotros trabajamos más por canciones que por una idea de disco. En las letras vamos hablando de lo que está pasando, a todos y a nosotros. Y en cuanto a lo musical, a veces utilizamos otras opciones, aunque lo que siempre hay es una buena dosis de guitarras.

—Puede que les resulte pesado, pero es uno de los ganchos de su promo de este año. ¿Pesan mucho dos décadas? ¿Qué sensaciones están teniendo con estos conciertos?

—Creo que hay una reflexión clara: las nuevas canciones funcionan mejor que las viejas. Eso es un buen síntoma, creo. No somos como otros grupos que se han quedado atascados en éxitos antiguos. O sea, que el pasado nos pesa más bien poco.

—¿Y cómo lo llevan con el público? Tendrán una buena mezcla generacional...

—Tenemos fans de toda la vida y otros que nos han descubierto más tarde. Es necesario tener las dos opciones. La savia nueva está muy bien en los conciertos, pero es importante que sigan yendo a los conciertos gente con más información y que sigue la música desde hace más tiempo.

—Ya están inmersos en un nuevo disco. ‘La moneda en el aire’ (Mushroom Pillow), su último trabajo, aún funciona de lo lindo. ¿Qué les lleva hacia las nuevas canciones?

—Solemos respetar los tiempos. Hacemos los discos cuando tenemos canciones para ello. Tal vez, en estos nuevos temas, en cuanto a textos, nos hemos radicalizado, pero suenan a nosotros. En los años 60, se grababan tres discos por año. Así que tampoco es para tanto. Estamos hablando de pop. Hacemos pop, no la novena sinfonía de Beethoven.

—Y de puertas adentro, ¿se siguen llevando igual de bien en esa Habitación Roja?

—Siempre hemos tenido la armonía suficiente como para seguir. Todo grupo es un equilibrio natural.

—En su caso, sí que sale del grupo con proyectos musicales e incluso relacionados con la comida. Quién les iba a decir hace veinte años que esto del rock era una experiencia gastronómica... ¿Es usted el más cocinillas del grupo?

—Respecto a otras actividades musicales, he participado en Litoral, y ahora en Lost Tapes, que vamos a grabar, precisamente, con Mushroom Pillow. Y lo del tema gastronómico fue una experiencia curiosa, algo desenfadado. Cocinar con expertos y luego pinchar algunas canciones. Se llama Music is for foodies. En el grupo los hay cocinillas y comedores. De los segundos, por cierto, unos más que otros... Y sí, de gira nos gusta elegir algún buen sitio para disfrutar de la comida de cada lugar.

Lugar: Espacio Vías.

Hora: 22.30 (apertura de puertas a las 21.00).

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Entradas: 18 euros.