CULTURA
El leonés Eduardo Arroyo no consigue los votos necesarios para sentarse en la RAE
Tampoco los logró Josep Borrell, mientras que la filóloga Paz Battaner sí fue elegida
Eduardo Arroyo
La filóloga María Paz Battaner, gran experta en lexicografía, fue elegida ayer académica de la RAE para cubrir la vacante del psicólogo José Luis Pinillos, en tanto que el pintor de raíces leonesas Eduardo Arroyo y el político y escritor Josep Borrell no consiguieron ninguno de los dos los votos necesarios.
Arroyo, que también es escultor, escenógrafo y escritor, y Borrell, ex ministro de Obras Públicas y ex presidente del Parlamento Europeo, competían por la vacante de la escritora Ana María Matute, que será convocada de nuevo el año que viene.
La candidatura de Battaner (Salamanca, 1938), catedrática de Lengua Española de la Universidad Pompéu Fabra de Barcelona, fue presentada por Ignacio Bosque, Margarita Salas y Miguel Sáenz. Tras el pleno, el secretario de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, dio a conocer el resultado de las votaciones y dijo que Battaner salió elegida sin problemas «en segunda votación», dado que era la única aspirante a la plaza de Pinillos, fallecido en noviembre de 2013.
Por su parte, Eduardo Arroyo y Borrell necesitaban un mínimo de 18 votos cada uno para salir elegidos, pero no alcanzaron el apoyo necesario, comentó el secretario. Así, Battaner se convirtió ayer en la undécima mujer en formar parte de la Real Academia Española en los tres siglos de esta institución.
«El Diccionario de María Moliner es un buen ejemplo de lo que pueden aportar las mujeres al conocimiento de la lengua; es cambiar la mirada», afirmaba ayer Battaner, a la que su elección como académica la ha sorprendido en Chile, país al que le gusta viajar. «Las cuotas desmerecen —explicaba ayer—. Hay que luchar por salir de los lugares discretos, sin focos, en los que las mujeres nos albergamos y, en cambio, hacer en ellos hueco amplio a los varones. La frase de que ‘tras un gran hombre hay una mujer’ tiene que poder ser invertida; los casos en que esta frase se cumpliría son poquitos», comenta.