Lola Quintanilla escritora

«Muchas monjas se han forrado a costa del tráfico de recién nacidos»

La escritora leonesa presenta hoy ‘En nombre de mi madre’, una novela sobre la aberración del robo de criaturas recién nacidas en las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta, cuando España ya comenzaba a presumir de modernidad, civilización y democracia. Será a las 20.00 en El Corte Inglés. Lugar: El Corte Inglés (Sexta planta). Hora: 20.00.

La escritora leonesa Lola Quintanilla estará hoy en El Corte Inglés.

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PABLO RIOJA | LEÓN
León

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No suele tener pelos en la lengua a la hora de abordar una historia. Muchos la criticaron por su anterior trabajo —Viajes de los que nunca vuelves— debido a su crudeza y valentía a la hora de retratar una historia reciente que «a muchos les cuesta aceptar, pero existió». Ahora, con En nombre de mi madre se mete de lleno en el turbio mundo del robo y tráfico de criaturas recién nacidas. Hoy lo presenta en El Corte Inglés —planta sexta— a las 20.00 horas.

—Los prejuicios vuelven a ser el hilo conductor de su novela. ¿Son un mal endémico de otra época o se reproducen con otros nombres y apellidos hoy en día?

—En este libro hablo sobre cómo eran las mujeres del mundo rural leonés en los años sesenta, setenta y ochenta. Hoy la sociedad ha evolucionado mucho más, pero sí existen los prejuicios hacia muchas cosas.

—¿Relata una historia real?

—Sí. Es una historia de amor de dos adolescentes que por culpa de esos prejuicios —tan extendidos entonces sobre todo en los pueblos— no tuvieron el permiso de sus padres para casarse. La protagonista, Elvira, estaba embarazada y se ve obligada a dejar a su niña en adopción. Un hecho que cambiaría su vida para siempre. Yo conozco a esta persona desde hace 30 años, me han contado su historia. Él, que en la novela se llama Alejandro, sé que nunca quiso casarse con otra mujer porque el amor de su vida fue Elvira.

—¿Y qué fue de la niña?

—Pues como otras tantas fue adoptada por una familia. Hace cuatro años quiso buscar a su madre biológica y finalmente la encontró. No viven juntas pero sí se ven y tienen una buena relación.

—El tema de los robos de bebés estuvo muy candente en España hace unos años. ¿Siguen dándose ese tipo de casos en la actualidad?

—Ahora no se habla tanto pero el problema está ahí. Mucha gente continúa buscando a sus padres. De hecho, esa oleada que se vivió en los medios de comunicación hace pocos años fue la que animó a esta chica de la que hablo en el libro a buscar a su madre.

—¿Ese tráfico tenía lugar en las casas de acogida?

—Claro. Ten en cuenta que a este tipo de niños que nacían fuera del matrimonio, de madres solteras, se les denominaba como ‘hijos del pecado’. La niña de Elvira estuvo en una casa cuna regentada por monjas. Allí se daba el tráfico de niños. Muchas monjas han sido cómplices de estas atrocidades y otras tantas se han forrado con este vergonzoso negocio. Les pagaban las familias que querían comprar a los niños.

—¿Cómo era la vida del niño robado y de la madre soltera?

—Era una vida tremenda. Los padres lo intentaban ocultar, mentían todo el tiempo. Algunas —las menos— se armaban de valor e iban a buscar a sus bebés, pero la mayoría los dejaban debido a las presiones. La madre soltera era un demonio, o se casaba o casi se veía obligada a marcharse a otro lugar.

—¿No cree que en nombre de Dios se han hecho barbaridades?

—Las mujeres de aquella época nos hemos perdido mucha vida por culpa de la religión. El sexo, por ejemplo, era un auténtico tabú. Nos decían que simplemente por besar a un chico te quedarías embarazada y como te decía antes, tener un hijo fuera del matrimonio era una aberración. Antes te pegaba el cura, tus padres, no se podía rebatir nada. Recuerdo que a mí me marcó profundamente la frase ‘más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’. Era algo así como no se te ocurra salirte del redil por la cuenta que te trae.

—¿Qué ocurría con el que se aventuraba?

—Que estaba mal visto, quedabas marcado. Lo normal durante esos años era agachar la cabeza, los rebeldes eran muy pocos.

—¿Eso ha cambiado hoy?

—En general la vida ha cambiado mucho desde los años 60. Antes no se viajaba, lo poco que se sabía de fuera de tu pueblo era por quienes trabajaban en las grandes urbes. Ahora la mente está mucho más abierta.

—El libro ha tenido una buena acogida.

—De momento sí. Mucha gente me dice que ha llorado leyéndolo, o que le sabe a poco y que necesitan una segunda parte.

—¿Y la habrá?

—No creo, es una historia muy concreta que tiene su principio y su final. Pero sí se podría decir que en cierto modo este nuevo libro es la continuación de Viajes de los que nunca regresas , porque me quedaron muchas cosas por decir entonces y ahora, al contarlas en tercera persona, me resulta más sencillo.

—¿Y por qué ‘En nombre de mi madre’?

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—Me llamó mucho la atención ese título. Quería destacar sobre todo el carácter de las mujeres de antes. Muchas de ellas se vieron obligadas por las circunstancias a sacar sus familias adelante sin ninguna otra ayuda. Había muchos matriarcados antaño. Tenían un par...