Piden un plan integral que salve también la iglesia de San Pelayo
Vistas del estado de ruina total que aqueja al templo. RAMIRO
Pierde materiales con cada día que pasa y ya se ha convertido en una auténtica ruina que pone en peligro la seguridad de cualquier persona que pasee por sus inmediaciones... o se aventure en su interior. Es la iglesia de San Pelayo, el formidable templo parroquial de Velilla que dejó de usarse a principios de los años ochenta —en 1985 se consagró el nuevo, de moderna factura— y del que el Negrillón ha venido siendo compañero infatigable... en las alegrías y en los abandonos.
Asombra una de sus monumentales portadas, datada en 1700, y la única zona techada, con un nada despreciable artesonado, pero la mayor parte de la torre ya no existe y toda su situación general es lamentable. De ahí que el Ayuntamiento de Cimanes se haya visto obligado a vallar la iglesia, a retirar completamente las tejas que cubrían las portadas y a solicitar, hace ya más de un año, ayuda a la Diputación para consolidarla de urgencia.
¿Museo del Antruejo?
Pero también a preparar, junto a los miembros de la junta vecinal, un proyecto para convertir el conjunto en museo o centro de interpretación de los célebres carnavales de Velilla y comarca, tradición de mucho arraigo y de la que se conservan trajes y adornos de gran valor etnográfico. «Entendemos que el plan para el árbol y la iglesia ha de ser integral, capaz de salvar a ambos», opinó el alcalde, Andrés García, aunque es realista respecto a este anhelo: la Diputación, de momento, no se ha manifestado sobre la citada petición y los entre 200.000 y 300.000 euros que podría costar el centro son de momento un deseo poco alcanzable. «El proyecto contempla distintos pasos, de lo más urgente a lo menos, por eso pedimos ayuda para, al menos, asegurar lo que hay», afirmó José Manuel Alcoba, presidente de la junta vecinal de Velilla.