Teatro de la Danza lleva hoy la obra «La Gaviota» de Chéjov, al Emperador
Las actrices Carmen Elías, Silvia Abascal y Goizalde Núñez en un momento de la representación
Más de veinte años de actividad teatral ininterrumpida, cultivando una fórmula en la que se potencian la investigación, la formación y la consecución de un estilo propio, son las características que definen a la compañía Teatro de la Danza, una sólida sociedad artística que hoy llega a León a bordo de una nueva adaptación de La Gaviota, de Antón Chéjov. Ligados desde sus inicios a la obra del dramaturgo ruso, no en vano unos de sus primeros montajes fueron El oso y La petición de mano, los miembros de la compañía han decidido adaptar este clásico de la literatura universal por la vigencia y frescura de sus planteamientos y por ser un magnífico análisis del amor, las frustraciones, la vocación y los celos. Esta noche, a las 21.00 horas en el Teatro Emperador (con entradas a un precio único de seis euros), se ofrecerá una representación que cuenta con un espléndido reparto como uno de sus mayores atractivos. Carmen Elías, Roberto Enríquez, Silvia Abascal, Marta Fernández Muro, Juan A. Quintana, Sergio Otegui, Jordi Dauder, Chema Mazo y Goizalde Núñez, son los protagonistas de un texto, estructurado en cuatro actos, que tuvo una espectacular adaptación el pasado año en el Central Park neoyorquino de la mano de actores como Meryl Streep, Natalie Portman, Kevin Kline, John Goodman y Christopher Walken. Un montaje que dejó claro la universalidad de esta historia que se inicia con una representación teatral casera, en la hacienda de verano de un funcionario retirado, en la Rusia de finales del siglo XIX. En dicho inmueble se reúnen su hermana, una reconocida actriz; el hijo de ésta, un escritor frustrado; una bella aspirante a actriz,; el administrador de la finca y un joven maestro de escuela. Este peculiar universo humano, del que iremos descubriendo un mundo interior que no siempre se verbaliza, protagoniza un drama, directo y sincero, que podría transcurrir perfectamente en la actualidad. Sus miserias, sus esperanzas, sus virtudes y sus deseos, podrían ser los de cualquiera de nosotros. Esa fue la grandeza de Chéjov, escribir la verdad desde la verdad. Es imposible que pase de moda.