ENTREVISTA EXCLUSIVA

Ai Weiwei: "Me separaron de mi país, pero he tenido la oportunidad de ser un disidente"

El artista y disidente chino expone 'Don Quixote' uno de sus proyectos más ambiciosos y también del Musac en sus veinte años de historia 

El artista Ai Weiwei posa para el Diario de León con motivo de la presentación de su nueva obra 'El Quixote' en el Musac.Ángelopez

León

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—¿Ha conocido a algún Don Quijote en la vida real?

-Vemos a Don Quijote en todas las personas en la vida real.

—La exposición está articulada en torno a los temas que sustentan su discurso artístico, como la libertad de expresión, las crisis migratorias o los derechos humanos. ¿No es también una exposición biográfica?

—He trabajado tanto en China como en Occidente y mi trayectoria abarca temas, conceptos, medios, artesanía, habilidades... por lo que una retrospectiva sería muy difícil, porque necesitaría un museo diez veces más grande, pero esta exposición abarca muchos trabajos de los últimos diez años.

—En la exposición hay dos «guiños» a León. En la obra «El 3 de mayo» que versiona a la de Goya, el hombre con camisa blanca que va a ser ejecutado es el leonés Rafael Canedo, y el catálogo de la exposición incluye un texto del leonés Luis Mateo Díez, último Premio Cervantes. ¿Hay más alusiones a León?

—Don Quixote está relacionada con España y es la imagen de esta exposición. La obra de Don Quijote que anuncia la exposición es una interpretación de la de Picasso y la hice específicamente para este museo. El personaje de Don Quijote representa el espíritu español, en mi opinión. Esta exposición y el director me han dado la oportunidad de juntar trabajos de grandes dimensiones en el mismo lugar y eso es algo muy difícil para otros museos. El museo de León tiene una características arquitectónicas y espaciales especiales. Algunas obras es la primera vez que se muestran en Europa o en general. Para mí, es una exposición muy especial.

—¿Cómo ha sido el proceso de esta exposición, primero vio el espacio del museo y después ideó el contenido?

—El proceso se remonta a hace quince años, cuando conocí al director del Musac, Álvaro Rodríguez Fominaya, que entonces dirigía un pequeño espacio cultural de una ong. Hice allí una exposición. Luego volvió a contactar conmigo para esta exposición. Es una persona a la que conozco y respeto, es muy intelectual. Así que vine a León, vi el museo y vi que tenía unas características muy especiales, por las dimensiones y lo abierto que es, y eso me animó a hacer una exposición más ambiciosa. Una exposición de estas características puede resultar muy compleja, porque hay mucho trabajo de logística detrás, pero él lo hizo fácil. Estoy muy contento de que una exposición así se haya organizado en León. En Berlín nunca pude hacer una exposición de estas dimensiones.

—Todo lo que defiende está al borde del precipicio. En Gaza hay un genocidio y el mundo está en manos de un personaje como Trump, ¿no le desanima como activista? ¿qué puede cambiar el arte?

—Vivimos en un mundo donde están pasando cosas dramáticas. No soy optimista ni pesimista. Es como cuando haces un viaje, hay montañas, ríos, hay días soleados y nublados. Lo único que sabemos es que no nos vamos a aburrir. Tienes que tomarlo como viene.

—¿Qué opina del arte que solo busca la belleza?

—El arte no está relacionado directamente con la belleza, porque es un término que, con frecuencia, se ha utilizado de forma errónea. La belleza está relacionada con lo que llamamos verdad, pero la verdad es una interpretación. Puedo ver algo bello que para los demás sea algo diferente. Belleza es una palabra vacía, igual que libertad o democracia, no significan nada.

—¿Cómo encaja ser activista y, al mismo tiempo, un artista cotizado?

—No existen artistas o activistas, sino, simplemente, seres humanos. Tanto ser artista como activista son cualidades importantes de un ser humano. No sé por qué la gente se empeña en separar estos dos conceptos. Una vez dije que el artista que no es un activista es un artista muerto. En ese sentido, hay muchos artistas muertos, porque no son activistas.

—Ha estado en escenarios donde la inmigración ha dejado un reguero de cadáveres, como Lesbos, ¿eso da más autenticidad a sus obras?

—En mi opinión, hay que ponerse siempre en una situación real, por eso fui a Lesbos, a Turquía, a Gaza, a Bangladesh, al Líbano o a México y a otros lugares para ver lo que estaba pasando, porque no me fío de los medios de comunicación, que son como la comida basura, es algo que ya te dan preparado. Si quieres productos frescos tienes que ir, no al supermercado, sino a la granja, al origen. En esos lugares aprendí mucho sobre la Humanidad.

—Ha recorrido muchos países y en China sufrió la deportación con su familia. Ahora vive en Portugal. ¿Siente que pertenece a algún lugar?

—Solo tengo sentimientos de pertenencia por el lugar en el que estoy. No tengo sentimientos de pertenencia al pasado o a los recuerdos. Me separaron de mi país y de mi idioma. Por una parte tengo un sentimiento de abandono, pero, por otra parte, he tenido la oportunidad de ser un disidente.

—Utiliza muchos lenguajes artísticos, como el cine, la pintura, la escritura, la escultura o la arquitectura, ¿es porque es muy habilidoso o para llegar al mayor número de personas?

—En primer lugar, por curiosidad. Tengo interés por la porcelana, la artesanía y los documentales. Las ideas vienen cuando estoy creando. El material me enseña qué hacer.

—Ha expuesto en los lugares más diversos, desde la prisión de Alcatraz a una basílica de Venecia, ¿qué le parece el Musac?

—Cada lugar en el que he expuesto tiene un significado especial. Todos los lugares tienen un significado diferente. España es una sociedad muy antigua con un trasfondo cultural muy importante.

—¿Con esta exposición espera despertar emociones o remover conciencias?

—Hacer exposiciones es algo así como una historia de amor; tú propones, pero nunca sabes la respuesta.

—¿Qué conoce y que ha visto de León?

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—Es mi segunda vez aquí. Una visita muy corta, pero he podido ver una iglesia única y muy bella, he probado comida fantástica y he visto este museo, que es de una gran calidad.