UNA COLECCIÓN VIRTUAL

La Guerra Civil de León hay que buscarla en Toronto

El primer museo sobre la contienda española, ubicado en Canadá, duplica las visitas mensuales a sus galerías

Republicanos leoneses en las montañas de León.imagen digitalizada por la Biblioteca nacional

León

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«Me matricularon con el número 11.666 en Gusen y con el 38.857 en Dachau». Así comienza el relato del leonés Prisciliano García Gaitero sobre su estancia en los campos de concentración nazis. De todos los leoneses que pasaron por los campos de exterminio, fue el que llegó a conocer el mayor número de ellos y el único que dejó testimonio escrito de su vida en aquel infierno.

Su expediente puede leerse en el único Museo de la Guerra Civil Española, que es virtual y está en Toronto. Se trata de la tarjeta de registro con su edad (30 años), su nacionalidad (española), su profesión (minero), el lugar donde fue hecho prisionero (Francia, 23 de junio de 1940), sus traslados (fue a Gusen), su dirección para notificación de fallecimiento y la clasificación con la que ingresó en el campo. Aunque entró en Mauthausen en marzo de 1941, todavía se le consideraba un prisionero de guerra, un «combatiente de la España Roja» o Rotspanienkämpfer. García Gaitero había nacido el 28 de julio de 1910 en Carbajal de Fuentes. Al morir su padre, su madre se traslada a Mieres, donde contrae nuevo matrimonio. Siendo apenas un adolescente entra a trabajar en la mina. En el 34, con la revolución asturiana, ingresa en el Partido Comunista y dos años después se une al ejército republicano para combatir en el frente norte. En el 37 se ve obligado a huir al monte. Luego será enrolado en un batallón de trabajo en Huesca. Al saber que su madre ha sido encarcelada huye a Cataluña. En 1938 consigue pasar a Francia, donde trabajará de jornalero en varias granjas. En 1940, cuando las tropas alemanas invaden el país, García Gaitero es arrestado cerca de Chartres.

El museo canadiense, pese a que aún tiene pocos fondos, ha aumentado sus visitas mensuales a 10.600 en el mes de marzo, el doble de las cifras que mantenía hasta ahora. Además del expediente de García Gaitero solo «expone» otro objeto leonés: unas alpargatas con suelas reutilizadas de neumáticos. En realidad es una imagen, pero muy significativa, porque se trata de un museo «más de la gente corriente y menos sobre las ideas». También hay referencias leonesas sobre maquis o el Frente Norte.

La foto que lo dice todo

El germen del museo, que empezó a funcionar en septiembre de 2022, fue la asociación Mackenzie-Papineau, que agrupa a familiares de los combatientes canadienses en la Guerra Civil española. Y es que unos 1.500 voluntarios canadienses, integrados en el batallón Mackenzie-Papineau de las Brigadas Internacionales, participaron en la contienda en favor de la República. El museo es una iniciativa de los profesores Adrian Shubert y Antonio Cazorla, catedrático de la Universidad de York y profesor de la de Trent, respectivamente.

La imagen leonesa permite contar la historia de las penosas condiciones en las que lucharon, sobre todo, los republicanos. «El buen calzado era uno de los bienes más valiosos para los soldados en la Guerra Civil», dice el relato que acompaña a las viejas suelas. Pertenecieron a un soldado que combatía en las montañas de León en el verano de 1937. La alpargata pareció en una trinchera en Castildejón (Puebla de Lillo), el último bastión del Frente Norte.

«Se ha corrido la noticia entre el público potencialmente interesado, en parte por el uso que hacemos de las redes sociales y en parte porque al expandirse el museo, que ha pasado de 130 objetos a 530, cada vez más gente lo encuentra más útil», declaró Antonio Cazorla a la agencia Efe.

Visitantes de cien países

Los datos señalan que el museo es visitado desde unos 100 países de todo el mundo. El museo de Toronto ha incorporado una Galería Global que muestra la Guerra Civil desde la perspectiva de diez países, y una Galería Abierta a la que pueden contribuir los particulares con piezas, imágenes, textos, audios y filmes. Cuenta actualmente con decenas de documentos, cartas, medallas, artefactos o historias relacionados con el conflicto. Dado que es un museo en crecimiento, es posible que en el futuro aloje otras imágenes y documentación de León.

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«Hay muchas personas que quieren contar su historia», dijo. Pero también reconoció que hasta el momento, la gran parte de los objetos donados son del bando republicano. «El problema es que las personas descendientes del bando ganador son mucho más reacias a participar en nuestra Galería Abierta. Esto crea un desequilibrio que queremos corregir».